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Comisariados Generales

Comisariados Generales - Introducción

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"Si se tienen esperanzas de que en determinado lugar se podrá fundar con el tiempo una nueva Provincia de la Orden, y se dispone al menos de tres casas canónicamente erigidas y de treinta profesos solemnes, el Prior general, con el consentimiento de su Consejo, después de estudiar maduramente el asunto y escuchar al Prior Provincial y a su Consejo, así como a los religiosos interesados, puede erigir allí un Comisariado G eneral. Una vez erigido éste, se disuelven por el mismo hecho los vínculos jurídicos de los religiosos con la Provincia a la que pertenecían hasta entonces." (Constituciones 182).

Comisariado Generale de Panará

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La historia de los carmelitas en Paraná comienza con la historia de Ulrico Goevert, fraile de la Provincia de Alemania Superior. Él vino para Brasil en 1936, iniciando su trabajo junto con los carmelitas del nordeste. Después de 15 años, partió para una misión propia, fruto de un proyecto de su provincia, que fue concretizado en Paranavaí.

Comisariado General de "La Vergine Bruna" de Nápoles

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El Comisariado General de "La Vergine Bruna" fue erigido con este título no mucho tiempo ha. Pero tiene una larga tradición desde el Convento del Carmen Mayor de Nápoles fue puesto bajo la jurisdicción inmediata del P. General en el 1524, aunque los miembros de la comunidad permanecieron como miembros de la Provincia Napolitana. Con el correr del tiempo, este mismo convento fue adquiriendo algunas fincas

Comisariado General de Portugal

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En el año 1251 algunos religiosos, que provenían del Monte Carmelo, fundaron un convento en la villa de Moura, con la ayuda de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. En el año 1397 el Beato Nuño Alves Pereira, Gran Condestable, donó a los Carmelitas, a los cuáles él había conocido y admirado en sus batallas un magnífico convento y una iglesia que había construído en Lisboa en honor de la Bienaventurada Virgen María;

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí.


by Dr. Radut