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Carmelitas son...

Somos llevados…

Somos llevados a valorar el misterio de aquellos con quienes compartimos nuestra vida. Nuestra Regla nos pide ser esencialmente “hermanos” y nos recuerda que la calidad de las relaciones dentro de la comunidad carmelita se ha de desarrollar y mejorar,  siguiendo el ejemplo inspirador de la primera comunidad de Jerusalén. 

(Constituciones Carmelitas)

Para nosotros ser hermanos…

Para nosotros ser hermanos significa crecer en la comunión y en la unidad, por encima de privilegios y distinciones, con un espíritu de participación y corresponsabilidad, compartiendo los bienes materiales, un programa común de vida y carismas personales.

(Constituciones Carmelitas)

Aquellos que llevan el escapulario

Aquellos que llevan el escapulario son introducidos en la tierra del Carmelo para poder “comer de sus abundantes frutos” y experimentar la presencia tierna y maternal de María…

(Fórmula del Escapulario)

Durante mucho tiempo

 “!Durante mucho tiempo yo también he llevado el Escapulario Carmelita! Debido al amor que siento por la Madre celestial, cuya protección experimento constantemente…

(B. Juan Pablo II)

Los Carmelitas son guiados, día tras día,

Los Carmelitas son guiados, día tras día, para conocer y experimentar el misterio de Jesucristo. Animados por el Espíritu y enraizados en Cristo Jesús, permaneciendo en él día y noche, les lleva a que todos sus proyectos y acciones estén inspirados en su Palabra.

(Constituciones Carmelitas)

Esta es la vida en el Carmelo:

“Esta es la vida en el Carmelo: vivir en El. El alma descubre, a través de todas las cosas, a Aquel a quien ama y todo la lleva a El.”

(Sor Isabel de la Trinidad)

A través de Jesucristo...

A través de Jesucristo, Hijo del Padre y “primogénito de toda la creación”, vivimos en unión con Dios y con nuestros prójimos de un modo nuevo. Así participamos en la misión de la Palabra Encarnada en este mundo y formamos la Iglesia, que es una en Cristo “como un sacramento- signo e instrumento de comunión con Dios, y de la unidad de toda la raza humana.”

(Constituciones Carmelitas)

Vivir en obsequio de Cristo...

Viviendo en obsequio de Jesucristo y abrazando su evangelio como suprema norma de nuestra vida, por el poder de su Espíritu que distribuye sus dones a cada uno según su voluntad, procuramos vivir juntos en el mutuo servicio de unos a otros y a todas las personas, De esta manera cooperamos en el plan de Dios para reunir a todos los hombres y mujeres en un solo Pueblo Santo.

(Constituciones Carmelitas)

Entre los dones del Espíritu...

Somos llamados por Cristo a vivir y extender su poder transformador y liberador y aún su misma vida evangélica, de una manera que es específica a nosotros, efectiva y contemporánea. Esta vida se caracteriza por una intensa búsqueda de Dios, en total adhesión a Cristo, que se manifiesta en una vida fraterna y celo apostólico.

(Constituciones Carmelitas)

Miramos nuestra vida consagrada...

Vemos nuestra vida consagrada sobre todo como una invitación y un gran don de Dios, por el que él nos consagra a sí mismo, para que podamos  servir a los hermanos y hermanas siguiendo el ejemplo de Cristo.

(Constituciones Carmelitas)

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



by Dr. Radut