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Los Carmelitas son guiados, día tras día,

Los Carmelitas son guiados, día tras día, para conocer y experimentar el misterio de Jesucristo. Animados por el Espíritu y enraizados en Cristo Jesús, permaneciendo en él día y noche, les lleva a que todos sus proyectos y acciones estén inspirados en su Palabra.

(Constituciones Carmelitas)

Esta es la vida en el Carmelo:

“Esta es la vida en el Carmelo: vivir en El. El alma descubre, a través de todas las cosas, a Aquel a quien ama y todo la lleva a El.”

(Sor Isabel de la Trinidad)

A través de Jesucristo...

A través de Jesucristo, Hijo del Padre y “primogénito de toda la creación”, vivimos en unión con Dios y con nuestros prójimos de un modo nuevo. Así participamos en la misión de la Palabra Encarnada en este mundo y formamos la Iglesia, que es una en Cristo “como un sacramento- signo e instrumento de comunión con Dios, y de la unidad de toda la raza humana.”

(Constituciones Carmelitas)

Vivir en obsequio de Cristo...

Viviendo en obsequio de Jesucristo y abrazando su evangelio como suprema norma de nuestra vida, por el poder de su Espíritu que distribuye sus dones a cada uno según su voluntad, procuramos vivir juntos en el mutuo servicio de unos a otros y a todas las personas, De esta manera cooperamos en el plan de Dios para reunir a todos los hombres y mujeres en un solo Pueblo Santo.

(Constituciones Carmelitas)

Entre los dones del Espíritu...

Somos llamados por Cristo a vivir y extender su poder transformador y liberador y aún su misma vida evangélica, de una manera que es específica a nosotros, efectiva y contemporánea. Esta vida se caracteriza por una intensa búsqueda de Dios, en total adhesión a Cristo, que se manifiesta en una vida fraterna y celo apostólico.

(Constituciones Carmelitas)

Miramos nuestra vida consagrada...

Vemos nuestra vida consagrada sobre todo como una invitación y un gran don de Dios, por el que él nos consagra a sí mismo, para que podamos  servir a los hermanos y hermanas siguiendo el ejemplo de Cristo.

(Constituciones Carmelitas)

Esta vocación perfecciona en nosotros

La vocación Carmelita  perfecciona en nosotros, a través de nuestra fraternidad compartida, el poder, que es también carismático, un don del Espíritu recibido en el bautismo y en la confirmación, que nos vincula de un modo especial a la Iglesia y nos lleva a estar disponibles para servir a Dios y a la humanidad, “ a implantar y fortalecer el Reino de Cristo en las almas y extenderlo a todos los rincones de la tierra.”

(Constituciones Carmelitas)

Suscribirse a Carmelitas son...

shieldOCarm

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.