Pasar al contenido principal

Nuevas esperanzas para el Carmelo contemplativo de Alemania

Nuevas esperanzas para el Carmelo contemplativo de Alemania
34/2019 – 06 – 06

La Orden del Carmen ha vivido en Alemania dos acontecimientos festivos en torno a las dos comunidades contemplativas femeninas presentes en la Provincia. El 10 de mayo se inauguró en Seligenthal, cerca de Colonia, una comunidad filial de las Eremitas Carmelitanas de Chester, USA, con la presencia de dos eremitas: Sor Mª Antonia Sondermann e Sor Mª Magdalena Höppener. En la celebración, presidida por el obispo auxiliar de Colonia, Mons. Dominikus Schwaderlapp, en la iglesia del eremitorio, estuvieron presentes el Provincial de Alemania, P. Peter Schröder, algunos hermanos y monjas carmelitas y carmelitas descalzos, y numerosos sacerdotes y religiosos.
Por otro lado, el 2 de junio tuvo lugar en el monasterio de Erlangen una misa de acogida de las cinco monjas filipinas Sor M. Barbara, Sor M. Florencia, Sor M. Resurrection, Sor M. Violeta y Sor M. Jonally, del monasterio de Burgos. El monasterio alemán, el último de la Provincia, que había quedado con una sola monja, Sor Thoma, se ha afiliado al monasterio de Filipinas, el cual ha reforzado esta comunidad permitiendo que las monjas carmelitas sigan estando presentes en Alemania con su vocación y misión. En la celebración, presidida por el Arzobispo de Bamberg, Mons. Ludwig Schick, estuvieron presentes el Provincial, P. Peter Schröder, y numerosos sacerdotes y fieles.

 

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.