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Ordenación episcopal de Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm.

 Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm.

El día 15 de agosto de 2020, Solemnidad de la Asunción de María, se celebró la ordenación episcopal de Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm., Obispo de la Diócesis del Yunque, Fajardo-Humacao, a las 10:00 AM. A causa del impacto de la pandemia del Coronavirus COVID-19, y para respetar las medidas establecidas por las autoridades sanitarias, la consagración se realizó en el Coliseo Marcelo Trujillo Panisse de Humacao. Mons. Roberto Octavio González Nieves, Arzobispo Metropolitano de San Juan, presidió la ordenación episcopal. Mons. Ghaleb Moussa Abdallah Bader, Delegado Apostólico para Puerto Rico, leyó el mandato apostólico de su Santidad el Papa Francisco.
Mons. Eusebio Ramos, Administrador Apostólico de la Diócesis de Fajardo-Humacao, fue el encargado de hacer las presentaciones de los asistentes en la celebración: el Colegio Episcopal de Puerto Rico, las autoridades civiles, así como la presencia de la Orden del Carmen, representada por el P. Jorge Luis Rivera Maldonado, O.Carm., Comisario de las Antillas, el cual leyó de parte de toda la Orden, la felicitación del Prior General, P. Míceál O’Neill, O.Carm.
Las comunidades carmelitas parroquiales de Añasco, Mayagüez, Ciales, Morovis, Santa Teresita y el Residencial Luis Llorens Torres, participaron activamente en la celebración. El nuevo obispo electo pidió en su alocución final el celo apostólico del profeta Elías para acompañar a la diócesis (cf. 1 Re 19,7-8), e hizo mención a su 40º aniversario de vida consagrada en el Orden del Carmen y al jubileo del 1º centenario de la presencia de los frailes carmelitas en Puerto Rico. Invitó a todos los presentes a ser una "Iglesia en salida", dispuesta a trabajar en la evangelización, y, desde la comunión apostólica, hacer visible el Reino de Dios. Apuntó que sueña con una diócesis cercana, donde todos se sientan integrados, y en el que cada uno, desde su vocación particular (laicos, vida religiosa y presbiterio diocesano) ayude al crecimiento del Pueblo de Dios. Como desafío subrayó el deseo de servir y escuchar a todos, de fundar un Carmelo contemplativo femenino en la Diócesis, extender las comunidades de la TOC, potenciar la iglesia doméstica, y, trabajar, desde una espiritualidad de comunión, con la coalición ecuménica de Puerto Rico

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.