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"La Lectio Divina es una fuente genuina de la espiritualidad cristiana y a ella nos invita nuestra Regla. Practiquémosla cada día para adquirir un suave y muy vivo amor y para aprender la supereminente ciencia de Jesucristo. Así cumpliremos el mandato del Apóstol Pablo que nos recuerda la Regla: “La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, habite con toda su riqueza en vuestra boca y en vuestros corazones, y todo lo que debáis hacer hacedlo en el nombre del Señor”. 

Constituciones Carmelitas (n. 82)

Lectio Divina: Lucas 6,39-42

Lectio

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 6,39-42
Les añadió una parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano. 

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta unos pasajes del discurso que Jesús pronunció en la planicie después de una noche pasada en oración (Lc 6,12) y de haber llamado a los doce para que fueran sus apóstoles (Lc 6,13-14). Gran parte de las frases reunidas en este discurso fueron pronunciadas en otras ocasiones, pero Lucas, imitando a Mateo, las reúne aquí en este Sermón de la Planicie.
• Lucas 6,39: La parábola del ciego que guía a otros ciego. Jesús cuenta una parábola a los discípulos: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?” Parábola de una sola línea, pero que tiene mucha semejanza con las advertencias que, en el evangelio de Mateo, van dirigidas a los fariseos: “¡Ay de vosotros los ciegos!” (Mt 23,16.17.19.24.26) Aquí, en el contexto del evangelio de Lucas, esta parábola va dirigida a los animadores de las comunidades que se consideraban dueños de la verdad, superiores a los otros. Por esto, son guías ciegos.
• Lucas 6,40: Discípulo – Maestro. “Ningún discípulo es mayor que el maestro; será como el maestro cuando esté perfectamente instruido”. Jesús es Maestro. No es profesor. El profesor da la clase, enseña diversas asignaturas, pero no convive. El maestro convive. Su materia es el mismo, su testimonio de vida, su manera de vivir aquello que enseña. La convivencia con el maestro tiene tres aspectos: (1) El maestro es el modelo o el ejemplo que hay que imitar (cf. Jn 13,13-15). (2) El discípulo no sólo contempla e imita, sino que además se compromete con el destino del maestro, con sus tentaciones (Lc 22,28), persecución (Mt 10,24-25), y muerte (Jn 11,16). (3) No sólo imita el modelo, no sólo asume el compromiso, sino que llega a identificarse: "Vivo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí" (Gál 2,20). Este tercer aspecto es la dimensión mística del seguimiento de Jesús, fruto de la acción del Espíritu.
• Lucas 6,41-42: La brizna en el ojo del hermano. “¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano."
En el Sermón de la Montaña, Mateo trata el mismo asunto y explica un poco mejor la parábola de la brizna en el ojo. Jesús pide una actitud creativa que nos haga capaces de ir al encuentro del otro sin juzgarlo, sin ideas preconcebidas y sin racionalizaciones, acogiendo al otro como hermano (Mt 7,1-5). Esta total apertura hacia el otro como hermano nacerá en nosotros sólo si sabremos relacionarnos con Dios en total confianza, como hijos con su padre (Mt 7,7-11). 

4) Para la reflexión personal

• Brizna o viga en el ojo. ¿Cómo me relaciono con los demás en casa y en familia, en el trabajo con los colegas, en la comunidad con los hermanos y hermanas?
• Maestro y discípulo. ¿Cómo soy discípulo/a de Jesús? 

5) Oración final

Señor, dichosos los que moran en tu casa
y pueden alabarte siempre.
dichoso el que saca de ti fuerzas
cuando piensa en las subidas. (Sal 84,5-6)

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.