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"La Lectio Divina es una fuente genuina de la espiritualidad cristiana y a ella nos invita nuestra Regla. Practiquémosla cada día para adquirir un suave y muy vivo amor y para aprender la supereminente ciencia de Jesucristo. Así cumpliremos el mandato del Apóstol Pablo que nos recuerda la Regla: “La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, habite con toda su riqueza en vuestra boca y en vuestros corazones, y todo lo que debáis hacer hacedlo en el nombre del Señor”.        Constituciones Carmelitas (n. 82)

Lectio Divina: Marcos 3,1-6

Lectio: 
Miércoles, 21 Enero, 2015
Tiempo ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 3,1-6
Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio.» Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.
3) Reflexión
• En el evangelio de hoy vamos a meditar el último de los cinco conflictos que Marcos pone al comienzo de su evangelio (Mc 2,1 a 3,6). Los cuatro conflictos anteriores fueron provocados por los adversarios de Jesús. Este último es provocado por Jesús mismo y revela la gravedad del conflicto entre él y las autoridades religiosas de su tiempo. Es un conflicto de vida y muerte. Importa notar la categoría de los adversarios que aparece en este último conflicto. Se trata de fariseos y herodianos, es decir de autoridades religiosas y civiles. Cuando Marcos escribe su evangelio en los años 70, muchos recordaron la terrible persecución de los años 60, en la que Nerón se cargó a muchas comunidades cristianas. Al oír ahora como Jesús mismo había sido amenazado de muerte y como se comportaba en medio de estos conflictos peligrosos, los cristianos encontraban valor y orientación para no desanimarse a lo largo del camino.
• Jesús en la sinagoga en día de sábado. Jesús entra en la sinagoga. Tenía costumbre de participar en las celebraciones de la multitud. Había allí un hombre con una mano atrofiada. Una persona con discapacidad física no podía participar plenamente, ya que era considerada impura. Aunque estuviera presente en la comunidad, era marginada. Debía mantenerse alejada del resto.
• La preocupación de los adversarios de Jesús. Los adversarios observan para ver si Jesús cura en día de sábado. Quieren acusarlo. El segundo mandamiento da la Ley de Dios mandaba “santificar el sábado”. Estaba prohibido trabajar en ese día (Ex 20,8-11). Los fariseos decían que curar a un enfermo era los mismo que trabajar. Por esto enseñaban: “¡Está prohibido curar en día de sábado!” Colocaban la ley por encima del bienestar de las personas. Jesús los incomodaba, porque colocaba el bienestar de las personas por encima de las normas y de las leyes. La preocupación de los fariseos y de los herodianos no era el celo por la ley, sino la voluntad de acusar y de eliminar a Jesús.
• ¡Levántate y ponte aquí en medio!. Jesús pide dos cosas al discapacitado físico: ¡Levántate y ponte aquí en medio! La palabra “levántate” es la misma que las comunidades del tiempo de Marcos usaban para decir “resucitar”. ¡El discapacitado debe “resucitar”, levantarse, ponerse en medio y ocupar su lugar en el centro de la comunidad! Los marginados, los excluidos, ¡deben ponerse en medio! No pueden ser excluidos. Deben ser incluidos y acogidos. ¡Deben estar junto con todos los demás! Jesús llamó al excluido para que se pusiera en medio.
• La pregunta de Jesús deja a los demás sin respuesta. Jesús pregunta: ¿En día de sábado está permitido hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar la vida o matarla? Podía haber preguntado: ”En día de sábado está permitido curar: ¿sí o no?” Y todos hubiesen respondido: “¡No está permitido!” Pero Jesús cambia la pregunta. ¡Para él, en aquel caso concreto, “curar” era lo mismo que “hacer el bien” o “salvar una vida”, y “no curar” era lo mismo que “hacer el mal” o “matar una vida”! Con su pregunta Jesús pone el dedo en la llaga. Denuncia la prohibición de curar en día de sábado como un sistema de muerte. ¡Pregunta sabia! Los adversarios se quedaron sin respuesta.
• Jesús queda indignado ante la cerrazón de los adversarios. Jesús reacciona con indignación y con tristeza ante la actitud de los fariseos y de los herodianos. Manda al hombre a que extienda la mano, y queda curada. Al curar al discapacitado, Jesús muestra que él no estaba de acuerdo con el sistema que ponía la ley por encima de la vida. En respuesta a la acción de Jesús, los fariseos y los herodianos deciden matarlo. Con esta decisión confirman que son, de hecho, defensores de un sistema de muerte. No tienen miedo a matar para defender el sistema contra Jesús que los ataca y critica en nombre de la vida.
4) Para la reflexión personal
• El discapacitado fue llamado a ponerse en el centro de la comunidad. En nuestra comunidad, los pobres y excluidos ¿tienen un lugar privilegiado?
• ¿Te has confrontado alguna vez con personas que, al igual que los herodianos y los fariseos, colocan la ley por encima del bienestar de las personas? ¿Qué sentiste en aquel momento? ¿Les diste razón o los criticaste?
5) Oración final
Pero te compadeces de todos porque todo lo puedes
y no aborreces nada de lo que hiciste;
Señor, amigo de la vida. (Sab 11,23-26)


date | by Dr. Radut