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B. Arcángela Girlani, Virgen (m)

Litúrgico: 
Lunes, 29 Enero, 2018
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Leonor Girlani, natural de Trino de Monferrato, se llamó Arcángela cuando, con sus hermanas María y Francisca, tomó en 1477 el hábito carmelita en el monasterio de Parma, del cual fue después priora. Más tarde ejerció el mismo oficio en el nuevo monasterio de Mantua desde 1492 y allí murió en 1495. En un manuscrito leemos que la beata se ocupaba activamente de hacer realidad el nombre del monasterio: "Sta. María del Paraíso". Se distinguió por su especial devoción a la Stma. Trinidad. Su culto litúrgico fue aprobado por Pío IX en 1864.

 


 

Nació en Trino (Monteferrato-Italia) en lasegunda mitad del siglo XV.

Se llamó Leonor en el mundo.

Sus padres se oponían a que abrazase la vida religiosa.

La célebre Congregación Mantuana, que en inicios estaba en todo su esplendor, fundó un convento de monjas de clausura en Parma y en él, el año 1477, vistió el hábito Leonor, cambiando su nombre por el de Arcángela.

Por su virtud y sus dotes naturales, tue elegida priora por la misma comunidad, cargo que aceptó por cumplir la voluntad de Dios.

Fue desde entonces el refrigerio y el consuelo de todas las monjas y entre ellas la más humilde y servicial. A las enfermas consolaba con cariño maternal y les hacía consideraciones oportunas, animándolas a sufrir con resignación.

Quince años llevaba residiendo en el convento de Parma, santificándose y santificando a sus religiosas con su buen ejemplo y la heroicidad de sus virtudes, cuando los superiores determinaron hacer nueva fundación de monjas en Mantua y eligieron para piedra fundamental a la beata Arcángela.

Con gran sacrificio obedeció al punto y, avezada a los camino del Señor, en Mantua inicia la misma vida que seguía en Parma, por lo que pronto los habitantes de Mantua se percataron del bien que Dios les había proporcionado con el convento de las carmelitas.

Las matronas, a porfía, llevaban a sus hijas, con el fin de que la Beata Arcángela las instruyera en los caminos dei Señor.

El efecto no se hizo esperar, pues siete de aquellas jóvenes tomaron el hábito y bajo su dirección, se santificaron en el claustro.

Cuando después de penosa enfermedad se sintió morir, reunió a sus monjas para exhortarías y darles a manera de testamento, sus últimos consejos. Expiró diciendo:

'Jesús, Amor mío, ten piedad de mí".

Era el 25.1.1495 y fue enterrada en el mismo convento de Mantua.

Su culto inmemorial fue aprobado por el papa Pío IX el 1.10.1864.

Su cuerpo se venera en la Iglesia del Hospital de San Lorenzo de Turín.

Su fiesta se celebra el 29 de enero.

Su espiritualidad

Se distinguió si empre por su fervor y sus anhelos de perfección.

Desconfiando de sus fuerzas, puso toda su total confianza en el Señor, a quien deseaba amar como padre más que temerle como juez.

Esta confianza en Dios fue el secreto que le impulsó a cubrir todas las etapas de su espiritual carrera.

Se propuso llevar continuamente la mortificación de Jesucristo y para esto se vistió de áspero cilicio; ayunaba frecuentemente a pan y agua, tomaba repetidas veces sangrientas disciplinas y se dedicaba a la oración y a la lectura de la vida de los santos.

Con frecuencia era arrebatada en éxtasis durante la oración.

Una noche de la natividad de Jesucristo, cantados los maitines, permaneció en éxtasis hasta la hora de prima.

Un viernes santo, descalzándose para ir a adorar la cruz, fue arrebatada en éxtasis y permaneció todo el día en el.

Este amor de Dios se tenía que traslucir en el amor al prójimo y efectivamente era el consuelo de la ciudad de Mantua, ya que en sus reveses y desgracias acudían todos por remedio a la Beata Arcángela, consiguiendo, por su mediación, toda clase de favores.

Su mensaje

  • que los superiores sean los servidores de los hermanos.
  • que crezcamos en el amor a nuestro carisma carmelita.
  • que nos enamoremos más y más de la Sma. Trinidad.
  • que vivamos con gozosa esperanza la vida futura.

Su oración

Oh Dios que hiciste de la Beata virgen Arcángela una enamorada del Misterio de la eterna Trinidad; concédenos. por su intercesión, gustar anticipadamente en esta vida el gozo de tu gloria y merecer después verte en el cielo. Amén.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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