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B. María Crocifissa Curcio, Virgen (m)

Litúrgico: 
Lunes, 4 Julio, 2016
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La Sierva de Dios Madre M. Crocifissa Curcio nació el 30 de enero de 1887 en Ispica (Rg), Italia. Desde la adolescencia advirtió en sí la llamada a seguir radicalmente a Cristo que, a través de la tierna Madre del Carmelo, le confiaba el proyecto divino de hacer reflorecer el Carmelo en su país y en muchos otros. Como todos los santos, también M. Crocifissa para llevar a cabo este proyecto, sufrió grandes pruebas y sufrimientos prolongados por muchísimos años, hasta el encuentro providencial con el carmelita P. Lorenzo van den Eerenbeemt, que permitió dar vida a un pequeño Carmelo misionero en Santa Marinella, diócesis de Porto S.Rufina (Roma).

A su muerte, acaecida el 4 de julio de 1957, la congregación por ella fundada a favor de la juventud pobre o menesterosa, estaba presente, además de en varias comunidades de Italia, en Brasil y en Malta. Rápidamente las Carmelitas Misioneras siguieron expandiéndose en otros continentes abriendo comunidades en Canadá, Tanzania, Filipinas y Rumanía. 
Fue beatificada el 13 de noviembre de 2005.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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