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B. Teresa María de la Cruz Manetti, (OCD), Virgen (m)

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Fundadora de la Congregación de Carmelitas de Santa Teresa

Nació en Campi Bisenzio (Florencia) el 2 de marzo de 1846 y entrego su alma a Dios el 23 de abril de 1910, después de haber fundado la Congregación de las Carmelitas de Santa Teresa de Florencia en 1874 y de haber enviado a algunas de esas sus hijas al Líbano y a Tierra Santa. Vivió el misterio de la cruz en el cuerpo y en el espíritu, sin perder la alegría, fruto de su plena conformidad con la voluntad de Dios. Sobresalió por su fervor eucarístico y por su ternura maternal para con los pequeños y los humildes. Del común de vírgenes o de santas: para los religiosos.

Teresa Adelaida Cesina Manetti nació de humilde familia en San Martino a Campo Bisenzio (Florencia-Italia), el 2 de Marzo de 1846. Familiarmente le llamaban todos "Bettina". Quedó huérfana de padre muy pronto y conoció lo dura que era la vida. A pesar de ello, ayudaba a los pobres privándose hasta de lo más necesario.

En 1872, junto con otras compañeras, se retiró a una casita de campo y allí "oraban, trabajaban y reunían a algunas lóvenes para educarlas con buenas lecturas y enseñarles la doc frina cristiana". El 16 de Julio de 1876 fueron admitidas a la tercera Orden del Carmen Teresiano y cambió su nombre por el de Teresa María de la Cruz.

El 1877 recibió las primeras huérfanas, cuyo número fue creciendo día a día. Aquellas niñas abandonadas "eran su mejor tesoro".  El 12 de julio de 1888 las 27 primeras religiosas vistieron el hábito de la Orden de Carmen Descalzo, a la que se habían agregado el 12 de junio de 1885. El 27 de febrero de 1904 el papa Pío X aprobaba el Instituto con el nombre de "Terciarias carmelitas de Santa Teresa".

Madre Teresa Maria vio con gran alegría extenderse el Instituto hasta Siria y el Monte Carmelo de Palestina. Gozó siempre de muy poca salud y también su espíritu fue duramente probado, por ello le cuadraba muy bien su sobrenombre "de la cruz". Recorrió valientemente su "calvario", y con frecuencia, decía: "Tritúrame, Señor, exprímeme hasta al última gota". Su caridad no tenía Iímites.Se entregaba a todos y en todo, olvidándose siempre de sí misma.EI obispo Andrés Casullo. que la conocía bien a fondo,atirmaba de ella: "Se desvivía por hacer el bien".

Después de pasar por noches oscurísimas de su alma, preparada por la gracia, le llegó la muerte en su mismo pueblo natal el 3 de abril de 1910, mientras repetía una vez mas. "Oh Jesús mío, sí quiero padecer más..." Y murmuraba extática: "¡Está abierto!... ya voy". Sus escritos, sencillos y profundos a la vez, fueron aprobados el 27 de noviembre 1937.

El papa Juan Pablo II la beatificaba el 19 de octubre de 1986.

OFICIO DE LECTURA

SEGUNDA LECTURA

De las Obras de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.
(Moradas VII, 4,4.9.5; Común 26,7; Moradas II,1, 11: B.A.C. 212 (1967) 447-448; 275;375)

Poned los ojos en el crucificado y haraseos todo poco

No nos puede su Majestad hacernos mayor (regalo), que es darnos vida que sea imitando a la que vivió su Hijo tan amado; y así tengo por cierto que son estas mercedes para fortalecer nuestra flaqueza para poderle imitar en el mucho padecer.
Poned los ojos en el Crucificado, y haraseos todo poco. Si su Majestad nos mostró el amor con tan espantables obras y tormentos, ¿Cómo queréis contentarle con solo palabras? ¿Sabéis que es ser espirituales de veras? Hacerse esclavos de Dios, a quien -señalados con el hierro, que es la cruz, porque ya ellos le han dado su libertad- los pueda vender por esclavos de todo el mundo, como el lo fue, que no les hace ningún agravio ni pequeña merced.

Siempre hemos visto que los que más cercanos anduvieron a Cristo, nuestro Señor, fueron los de mayores trabajos. Miremos lo que paso su gloriosa madre y los gloriosos apóstoles.
Tomad aquella cruz, no se os de nada de que os atropellen, porque el no vaya con tanto trabajo; no hagáis caso de lo que os dijeren, tropezando, cayendo con vuestro Esposo, no os apartéis de la cruz ni la dejéis; mirad mucho el cansancio con que va y las ventajas que hace su trabajo a los que vos padecéis; por grandes que los queráis pintar y por mucho que los queráis sentir, saldréis consolada de ellos porque veréis son cosa de burla comparados con los del Señor.
Si nunca miramos ni consideramos lo que debemos y la muerte que paso por nosotros, no se como le podemos conocer ni hacer obras en su servicio. Porque la fe sin ellas y sin ir llegadas al valor de los merecimientos de Jesucristo, Bien nuestro, ¿Qué valor pueden tener, ni quien nos despertara a amar a este Señor?

RESPONSORIO Col, 1, 24; Ga 2, 19b-20 A

R. Me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, *Sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia. Aleluya.

V. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. *Sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia. Aleluya.

OREMOS

Oh Dios, que sostuviste en el camino de la cruz a la Beata Teresa María Manetti, virgen, gracias a su ardiente amor a la Eucaristía, y la colmaste de ternura maternal para con los humildes y los pobres; concédenos, por su intercesión, que, fortalecidos con el pan de los ángeles, nos alegremos de participar en la pasión de Cristo, y colaboremos, con obras de caridad, en la venida de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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