Litúrgico:
Martes, 15 Noviembre, 2011
Los miembros de la familia del Carmelo, congregados por el mismo amor a Cristo y por el obsequio hacia su amadísima Madre, continúan amándose fraternalmente, tanto cuando aquí en la tierra se ocupan en el combate por Cristo, como cuando, tras su peregrinación por este mundo, esperan la visión gloriosa del Señor.
Por eso, toda la Orden se reúne en la oración y encomienda a la misericordia de Dios a los hermanos y hermanas difuntos, para que los acoja en el coro glorioso de los Santos, por intercesión de la Virgen María, prenda de esperanza cierta y de eterno gozo.