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Conmemoración Solemne de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo (Solemnidad)

Litúrgico: 
Sábado, 16 Julio, 2016
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Las Sagradas Escrituras cantan la belleza del Monte Carmelo donde el profeta Elías defendió la pureza de la fe de Israel en el Dios vivo. En este lugar, a principios del siglo XIII, tuvo jurídicamente sus orígenes la Orden Carmelitana bajo el título de Santa María del Monte Carmelo. Este título, a modo de compendio de los beneficios recibidos de la Patrona, comenzó a celebrarse en el siglo XIV, primero en Inglaterra y gradualmente en toda la Orden. Alcanzó su máximo esplendor a principios del siglo XVII cuando el Capítulo General lo declaró fiesta principal de la Orden y Pablo V lo reconoció  como título distintivo de la Confraternidad del Escapulario.

 


la Virgen María en las Constituciones

En la Virgen María, Madre y tipo de la Iglesia, los carmelitas encuentran la imagen perfecta de todo lo que desean y esperan ser. Por eso María ha sido siempre considerada la Patrona de la Orden, de la cual también ha sido llamada Madre y Hermosura y a la que los carmelitas  tuvieron siempre ante sus ojos y en el corazón como la "Virgen Purísima". Mirando hacia ella y viviendo en familiaridad de vida espiritual con ella, aprendemos a estar siempre delante de Dios y junto con los hermanos del Señor. María vive efectivamente en medio de nosotros como Madre y como Hermana, atenta a nuestras necesidades, y junto con nosotros vela, espera, sufre y goza.


El Escapulario es signo del amor materno, permanente y estable, de María para con los hermanos y hermanas carmelitas.


Siguiendo su tradición, sobre todo a partir del s. XVI, el Carmelo ha expresado la proximidad amorosa de María con el pueblo de Dios mediante la devoción del Escapulario, signo de consagración a ella, vehículo de la agregación de los fieles a la Orden e instrumento popular y eficaz de evangelización.

(Constituciones #27)

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



date2 | by Dr. Radut