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S. Ana y S. Joaquín, Padres de la Virgen María, Protectores de la Orden (M)

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Conocemos los nombres de los padres de María por el apócrifo “Protoevangelio de Jaime” (siglo II). Del culto a Santa Ana hay documentación en Oriente desde el siglo VI y en Occidente desde el X; sobre San Joaquín la hay desde el s. XIV. En el rito bizantino se recuerda el 25 de julio la dedicación de una basílica de Constantinopla en honor de Santa Ana.
El Carmelo celebra a sus santos con especial devoción y, a lo largo de los siglos, toma de ellos la expresión más viva y genuina del carisma y de la espiritualidad de la Orden. Por eso celebra con particular solemnidad la festividad de los protectores de la Orden, San Joaquín y Santa Ana, junto con San José.
Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



date2 | by Dr. Radut