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S. Simón Stock, Religioso (m)

Litúrgico: 
Lunes, 16 Mayo, 2016
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Por cuanto resulta de las "noticias" más antiguas, Simón Stock fue un Prior General inglés, venerado por su santidad, y muerto hacia el 1265 en Bordeaux, Francia. Después de su muerte, los peregrinos que visitaban su tumba, contaban sus milagros, dando así en el siglo XIV el comienzo de un culto local.


Hacia el siglo XV, en los Países Bajos, surgió una leyenda sobre un cierto "San Simón" que había tenido una visión de la Virgen, en la cual apareció con el escapulario prometiéndole: "Este es un privilegio para tí y para los tuyos: el que muera vistiéndolo se salvará". En pocos años, las dos narraciones se unieron y a Simón Stock, el Prior General, se le acreditó la visión de la Virgen. La nueva historia fue rápidamente elaborada con detalles biográficos imaginarios sobre la vida de Simón, como su nacimiento en Kent, Inglaterra, o que vivió en un tronco de un árbol, y la composición del Flos Carmeli (un himno carmelita muy bello a la Virgen, que en realidad era ya conocido en el siglo XIV, y por tanto antes de la leyenda).


El culto a San Simón Stock y la devoción al escapulario se difundió rápidamente durante los siglos XV y XVI, y numerosos fieles se inscribieron en la cofradía del escapulario. A través de los siglos, pintores de todo el mundo han pasado al lienzo la historia de la visión del escapulario, obras de arte que se encuentran en todas las iglesias carmelitas de la Orden. En el siglo XVI, el culto a San Simón se inscribe en el calendario litúrgico de toda la Orden. Su fiesta se celebraba comúnmente el 16 de mayo. Después del Concilio Vaticano II, quitada la celebración en la reforma del calendario litúgico, ha sido admitida nuevamente.


Aunque la historicidad de la visión no sea creíble, el mismo escapulario ha quedado para todos los Carmelitas como signo de protección materna de María y del compromiso propio de seguir a Jesucristo como a su Madre, modelos perfectos para todos sus discípulos.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí.


date2 | by Dr. Radut