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Actividades de África 2015

P. Conrad Mutizamhepo, O.Carm.

“Los que sembraron con lágrimas, segarán con gritos de júbilo” (Salmo 126,5).

El año 2015 comenzó con una nota muy positiva. La asamblea de los líderes y formadores Carmelitas de toda África tuvo lugar en el Centro Espiritual Boko, en Dar es Salam, Tanzania.

Asistieron un total de diecisiete personas incluyendo los organizadores y el equipo de traducción. Estuvieron representados siete países: Burkina Faso, Camerún, República Democrática del Congo, Kenia, Mozambique, Tanzania y Zimbabue. Nuestro agradecimiento a las Hermanas Carmelitas de Santa Teresita, que fueron muy buenas anfitrionas.

El P. Noel Rosas, Secretario Administrativo para la Formación, y el P. Conrad Mutizamhepo, Consejero General, expusieron tres documentos para el diálogo, que fueron traducidos por P. Míceál O’Neill. Conrad ofreció otras dos charlas sobre los temas: “¿Un modelo apropiado de Liderazgo Carmelita en África? Explorando el Liderazgo de Servicio: Temores y esperanzas para el futuro”, y “Formando a la siguiente generación de Carmelitas en África: Experiencias, Retos y Esperanzas”.

Después de la Conferencia, que tuvo lugar del 27 de enero al 15 de febrero de 2015, inicié la primera fase de visitas fraternas a Tanzania y Mozambique; a causa de los disturbios en la República Democrática del Congo, tuve que detenerme en Zimbabue. La segunda parte de visitas fraternas continuó del 23 de marzo al 23 abril de 2015, visitando Burkina Faso, Camerún, la parte oriental de la República Democrática del Congo y Kenia. En todas estas visitas me sentí muy privilegiado y honrado al ser acogido en todas nuestras casas como un hermano.

Presentaré mi visión general de cuanto observé en tres apartados: aspectos positivos, preocupaciones y recomendaciones. En primer lugar, es importante señalar que hay muchas cosas positivas en África. Algunas de las experiencias positivas más significativas son:

a. La juventud: la mayoría de los hermanos africanos siguen siendo jóvenes, con buena salud y entusiastas respecto a la vida y para dar testimonio de su vida consagrada;

b. La vida comunitaria: la inmensa mayoría de los hermanos viven en comunidad y siguen el horario comunitario;

c. Vocaciones: todas las comunidades de África se implican en el trabajo de promoción vocacional y están recibiendo jóvenes para la Orden;

d. Formación: en cada una de las “presencias” carmelitas, hay candidatos y/o frailes en las distintas etapas de la formación inicial. El número total de hermanos profesos solemnes es de 84; hay cerca de 105 estudiantes, unos 20 novicios y unos 30 pre-novicios. Hay 23 casas carmelitas, que están en buen estado de conservación, pero también algunos hermanos viven en casas parroquiales diocesanas;

e. Apoyo financiero: las distintas jurisdicciones que tienen a su cargo entidades africanas están haciendo un buen trabajo en el mantenimiento de las mismas;

f. Programas de colaboración: existen dos noviciados regionales, en Kriste Mambo para el África de habla inglesa y Mbalmayo para los francófonos de África.

Si bien hay muchos aspectos positivos en la experiencia del Carmelo de África, también hay preocupaciones que deben abordarse para poder aprovechar y consolidar los aspectos positivos. Según mi opinión, hay que prestar mayor atención a las siguientes cuestiones: a. Liderazgo, b. Dinámicas de vida comunitaria, c. El proceso de formación, d. Sostenibilidad auto financiera sobre la base de los recursos africanos, e. Servicio en medio del pueblo, f. Programas de Familia Carmelita coordinados, g. El papel de las jurisdicciones de apoyo.

Las preocupaciones y los desafíos son muchos. Sin embargo, creo que se pueden abordar. Estos retos pueden ser oportunidades de crecimiento. Pero esto sólo puede producirse a través de una verdadera renovación espiritual de cada hermano y miembro de la Familia Carmelita, en el encuentro personal y comunitario con el Señor Jesús. Como ha dicho el Papa Francisco: “una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie.’(EG 266.). Así, pues, mis recomendaciones son las siguientes:

1. Que el Provincial, el Delegado y los líderes locales sigan facilitando y fomentando la renovación espiritual, el encuentro de cada miembro con Jesucristo, que será el trampolín para que cada entidad asuma un compromiso con las misiones particulares y con los proyectos del Carmelo;

2. Que las entidades cultiven la cultura y las estructuras de liderazgo en un servicio participativo;

3. Que cada entidad priorice la formación inicial y la formación permanente y trate de elaborar un manual de formación para formadores integrado dentro de la visión y el proyecto de cada entidad;

4. Que se tomen las medidas necesarias para pensar y establecer estrategias para la auto-sostenibilidad financiera a través de la consulta y el diálogo con la Provincia de apoyo;

5. Que las entidades africanas se comuniquen, participen y cooperen en proyectos de colaboración entre los frailes y el resto de la Familia Carmelita;

6. Que el servicio en medio del pueblo de Dios sea plural y que la Familia Carmelita sea ayudada a prepararse para otras formas de servicio distintas de los ministerios parroquiales. Cada entidad tendría que reflexionar sobre su participación y formación para ministerios acordes con los “signos de los tiempos”, en concordancia con las preocupaciones del hombre y del mundo;

7. Que los Carmelitas trabajen en la promoción del Laicado Carmelita y de la piedad popular incluyendo la devoción al Escapulario de la Bienaventurada Virgen del Carmen;

8. Que las entidades apliquen la Resolución del Capitulo General sobre la creación de un Ambiente Seguro para Niños y Adultos con carácter de urgencia, de acuerdo con la política del Papa ‘tolerancia cero’ para asegurar que no haya abusos en los lugares donde viven los Carmelitas.

Entre el 15 y 18 de septiembre, se me invitó a participar en algunas de las sesiones del encuentro de Provinciales de Europa y compartí con ellos algunos de estos temas. Estoy convencido de que el Carmelo puede adaptarse al terreno africano y puede echar raíces allí. Es necesario que el espíritu del Carmelo se encarne y dé testimonio del Evangelio inculturado en África. Para nosotros, Carmelitas africanos, constituye un desafío permanente el evangelizar nuestras culturas con el fin de inculturar el Evangelio a través de un testimonio carmelita alegre. Las labores de siembra de la semilla del Carmelo en África pueden ser algo lentas, pero, como dice el salmista, “Los que sembraron con lágrimas, segarán con gritos de júbilo” (Salmo 126,5). Estoy convencido de que los esfuerzos de tantos en la última mitad del siglo XX y de estos primeros años del siglo XXI, no han sido en vano. El Carmelo crecerá en el suelo africano, en el corazón de los consagrados y en el pueblo de Dios.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.