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El Beato Tito Brandsma en el Arte, II

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Fernando Millán Romeral, O.Carm.

            En la primera entrega de esta serie de artículos sobre el Beato Tito Brandsma en el arte contemporáneo, traíamos a las páginas de nuestra revista los cuadros de la pintora Iría Fernández Álvarez. En esta segunda entrega, queremos presentar a los lectores de nuestra revista Escapulario del Carmen la obra escultórica de un gran artista filipino, Napoleón Isabelo Veloso-Abueva, conocido generalmente como Napoleón Abueva o “Billy” Abueva (foto 1).

            Abueva nació el 26 de enero de 1930 en Tagbilaran, la capital de la isla de Bohol (en la región de Bisayas Centrales). Su familia cuenta con varios políticos e intelectuales importantes en la historia reciente de Filipinas. Un hermano suyo, Antonio, fue un reconocido paisajista que murió trágicamente en el célebre naufragio del buque “Princesa del Oriente” en 1998. En febrero de 2003, la revista Sunday Inquirer dedicó un interesante reportaje a los tres hermanos Abueva restantes, titulado The amazing Abuevas (“Los sorprendentes Abuevas”) en el que se describían las actividades intelectuales y artísticas de Billy (nuestro artista), Teddy y Pepe.

            Como Tito Brandsma -aunque en el otro extremo del mundo- también la familia Abueva sufrió las terribles consecuencias de la II Guerra Mundial. Cuando los japoneses invadieron las Filipinas, los padres de Napoleón, que ocupaban cargos significativos en el país de aquel tiempo, fueron capturados, torturados y asesinados. El mismo Napoleón (que se había refugiado con su abuela) fue también descubierto y torturado, lo que le dejó huellas físicas y psicológicas para toda la vida. Algún crítico ha señalado que aquella experiencia terrible y dramática marcaría para siempre su escultura.

            Pasada la guerra, el joven Billy descubrió su vocación artística. En sus primeros pasos, fue ayudado por otro renombrado artista filipino, Guillermo Tolentino, quien le orientó hacia la escultura y le animó a seguir su camino como artista. Quizás Tolentino reconoció en el joven Abueva su capacidad creativa. De hecho, Billy recibió varias becas de estudios que le permitieron estudiar Bellas Artes, no sólo las Filipinas, sino también en prestigiosas universidades de los Estados Unidos como Kansas o Harvard.

            Desde entonces, Abueva ha venido trabajando en muy diversas obras y ha recibido premios y condecoraciones en diversas ciudades del mundo. Su carrera fue oficialmente reconocida cuando, en 1976, fue nombrado “Artista nacional de las Filipinas” en la sección de Artes Visuales, por el entonces presidente Ferdinand Marcos. Abueva fue el artista más joven (46 años) que había recibido este galardón hasta entonces.

            Probablemente el conjunto escultórico más conocido de nuestro artista sea el del llamado “Pacto de sangre” que se halla en la ciudad de Tagbilaran, en Bohol. Está considerada la “obra maestra” de Abueva y representa el primer tratado de amistad entre españoles y filipinos. El conjunto está ubicado en el mismo sitio donde el pacto tuvo lugar. Es uno de los monumentos más visitados en Filipinas. Asimismo, Abueva realizó la máscara mortuoria de Ninoy Aquino, el famoso líder opositor a Ferdinad Marcos, que fue asesinado en 1983, nada más llegar a Filipinas, en el mismo aeropuerto que hoy lleva su nombre.

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            Hace algunos años, los carmelitas de Filipinas se pusieron en contacto con este artista para pedirle una obra sobre el P. Tito Brandsma, para lo que le entregaron alguna bibliografía y diversas fotos. Abueva sintonizó inmediatamente con el personaje y se puso manos a la obra. El resultado fue una escultura que se encuentra hoy en la entrada del Titus Brandsma Media Center (TBMC) de Manila. Este centro se dedica al estudio de las comunicaciones sociales desde el punto de vista de la ética, de la pastoral y de la espiritualidad. Por tanto, el patronazgo del beato Tito parece más que lógico, ya que el carmelita holandés fue un entusiasta de los medios de comunicación social, especialmente de la prensa, y dedicó gran parte de su intensa actividad a promover la prensa católica en Holanda. De hecho, el beato Tito fue arrestado y deportado a los campos de concentración por defender la independencia de la prensa católica frente al poder nazi que quería imponer sus consignas antijudías. El TBMC ofrece cada dos años el premio que lleva el nombre del beato Tito, con el que se distingue a periodistas, profesionales de la comunicación, pastoralistas, etc., que, de algún modo, destacan en su labor a favor de la libertad de expresión, de la sensibilidad social o de la ética en los medios de comunicación social. Recordemos que la Unión Católica Internacional de Periodistas (UCIP) también concede cada dos años un prestigioso premio que lleva el nombre de Tito Brandsma a periodistas que se han distinguido en el compromiso en defensa de los derechos humanos y en promover la libertad de expresión.

            Pues bien, este centro de estudio está muy ligado al artista Abueva, ya que, por una parte, su obra principal preside la entrada del Instituto. Se trata de un busto del beato carmelita, inspirado en una de sus fotos más conocidas, que reposa sobre una roca que representa la fidelidad de Brandsma a los principios que marcaron su vida. El P. Tito muestra una ligera sonrisa, símbolo de su serenidad durante los tiempos difíciles de la prisión, y parece acariciarse las muñecas tras haber estado maniatado. Probablemente, la imagen recuerda las experiencias terribles sufridas por el propio Abueva. En una de las manos, Tito lleva la pluma de periodista. El busto ha estado durante años acompañado de un fresco que representaba a los pobres luchando por sus derechos y a la Virgen María, con el escapulario, representada como una mujer joven y sencilla del pueblo. Los pobres parecen caminar hacia una montaña que aparece adornada con el escudo carmelita. Toda la escena está muy inspirada en la llamada teología de la liberación asiática, en boga en los años en que Abueva esculpió su obra (foto 2).

            Recientemente, con motivo de la erección canónica de la nueva provincia de Filipinas (cuyo Patrón es precisamente el beato Tito), los carmelitas decidieron cambiar el entorno de la estatua. Ésta aparece ahora rodeada de unas rejas que recuerdan -sin dar sensación de angustia o de agobio- a la prisión que padeció el beato carmelita. En las mismas se pueden leer algunas palabras en inglés: mártir, profeta, libertad de prensa, espiritualidad, educador… que sintetizan varias de las facetas más importantes de la vida del P. Tito Brandsma, quien, sin duda, tuvo una personalidad poliédrica. En el fondo de las rejas, tres paneles superpuestos muestran de forma velada y sutil las fotografías del P. Tito con el hábito carmelita y como prisionero. En el trasfondo se puede ver el emblema de la provincia de Filipinas: el escudo carmelita con una especie de catana (llamada Sundang en cebuano y Bolo o Itak en Tagalo) que representa la espada de Elías en un contexto cultural filipino, todo ello acompañado de la frase Blessed Titus Brandsma (fotos 3 y 4).

            Este “Titus Brandsma memorial” fue bendecido por el P. Christian Körner, Vice General de la Orden el pasado 16 de julio de 2013, durante las celebraciones de la erección canónica de la nueva provincia carmelita. Era un bonito homenaje de esta joven provincia a los carmelitas holandeses, de los que proceden, y en concreto al P. Tito, quien quiso ir en varias ocasiones a las misiones de la provincia holandesa, pero al que nunca se le permitió, por su frágil salud y por estar llamado a otros ministerios. A la bendición acudió en silla de ruedas el artista, Napoleón Abueva, que participó con emoción en la celebración y mostró su satisfacción por la nueva decoración que acompaña a su estatua del beato Tito.

            Además, el TBMC regala una copia en madera del busto del beato Tito a los ganadores del premio que concede cada dos años. De este modo, el busto de nuestro artista se ha convertido en un símbolo del centro y de la labor de los carmelitas en este campo.

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            En definitiva, podemos decir que el célebre escultor filipino, supo captar esa extraña combinación que caracterizaba al P. Tito: la sencillez, la serenidad, la capacidad de diálogo, e incluso la dulzura, por una parte, y la firmeza en sus principios que le acabaría llevando a la muerte, por otro. Los carmelitas filipinos se muestran muy orgullosos de esta valiosa estatua que viene a ser un homenaje para el carmelita holandés y una súplica por su intercesión.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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