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El Carmelo en El Siglo XXI

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Fernando Millán, Romeral, O.Carm.

(hacia una nueva distribución geográfica)

Una demografía cambiante

En la última Congregación General (el más importante encuentro de los provinciales carmelitas entre dos capítulos generales), celebrada en la casa San Nuno de Fátima (Portugal) el pasado mes de septiembre de 2016, fue presentado a los superiores carmelitas de todo el mundo un estudio demográfico de la Orden que había sido elaborado por una prestigiosa compañía experta en demografía y estadística de las órdenes y congregaciones religiosas.

De dicho informe se deducía, entre otras muchas cosas, que en pocos años, la Orden Carmen tendría el mayor número de miembros en el continente asiático. Provincias como la de Indonesia (la provincia carmelita más grande del mundo), la de Filipinas, la de Santo Tomás en India (de rito siró malabar) o realidades más jóvenes pero con un crecimiento muy prometedor como Vietnam, Timor Este o la Delegación de rito latino en la India... hacen que el continente asiático se haya convertido en un verdadero vivero de carmelitas.

Todo ello nos lleva a pensar que la distribución geográfica de la Orden (con todas las consecuencias de tipo cultural, espiritual, económico, canónico e incluso teológico) va a cambiar sensiblemente en los próximos años. Debemos vivir este momento con interés, con gozo y con entusiasmo. Estos cambios nos muestran que el Carmelo es una realidad viva que se puede adaptar de forma armónica y fructífera a diversas realidades culturales.

Lógicamente, el estudio al que he aludido, pone de manifiesto también el crecimiento progresivo del Carmelo en África, la consolidación del Carmelo latinoamericano y el descenso de las viejas provincias carmelitas en Australia, América del Norte y, sobre todo, en Europa. Cierto es que estos estudios demográficos hay que tomarlos con cierta cautela. No se trata de ignorar la tarea del Espíritu Santo que puede romper todas nuestras previsiones en un sentido u otro. No se trata tampoco de predecir nuestro futuro con estadísticas a veces agoreras, porque en la vida de la Iglesia y de las órdenes religiosas intervienen muchos factores y, entre ellos, la voluntad divina siempre impredecible, novedosa, sorpresiva...

El Carmelo en los cinco continentes

La Orden del Carmen cuenta hoy con unos 2000 miembros, de los cuales una cuarta parte aproximadamente se encuentra en Europa. El Carmelo europeo tiene una historia gloriosa. Conventos como Aylesford en Inglaterra, Traspontina en Roma, el Carmine Maggiore de Nápoles, Trápani, Boxmeer en Holanda, Bamberg o Straubing en Alemania, Nuestra Señora de las arenas en Cracovia, etc... son verdaderos signos de una presencia multisecular, llenos de historia, de arte, de espiritualidad. En otros países, diversas guerras y procesos políticos (la desamortización en España, la llamada soppressione en Italia o la revolución francesa) provocaron que los carmelitas perdiesen conventos e iglesias de gran tradición. En algunos casos estas iglesias pasaron a las diócesis, en otros acabaron convertidas en edificios públicos con mayor o menor fortuna. No faltaron situaciones traumáticas con destrucción de obras de arte y de archivos valiosísimos. En otros casos, cuadros, imágenes o libros pasaron a manos privadas y se perdieron en colecciones diversas, con lo que -paradójicamente- dejaron de ser públicas y se convirtieron en patrimonio de élites o de coleccionistas lejanos.

En muchas provincias de Europa nuestra presencia hoy es más modesta en cuanto a conventos o edificios se refiere. No obstante, el Carmelo europeo sigue teniendo una enorme riqueza cultural, una tradición espiritual valiosísima, un patrimonio artístico y literario extraordinario Y ahí estaría el reto principal que, en mi opinión, debemos afrontar en el llamado viejo continente: hacer que esta rica tradición sea significativa, hacer "que las piedras hablen" y que nuestras iglesias, llenas de belleza, de tradición, de historia no sean consideradas museos, sino lugares de encuentro, de oración, de culto... de vida.

Junto a ello -y no quiero pasarlo por alto- conviene señalar que también en Europa el Carmelo ha crecido en los últimos años con nuevas misiones en dos antiguos países comunistas: Lituania y Ucrania. En ambos casos, invitados por el obispo local, los carmelitas volvieron a sus antiguos conventos y están reactivando la presencia carmelitana cuya espiritualidad curiosamente se mantuvo viva durante décadas gracias a los laicos que custodiaron no sólo la memoria de aquellos frailes sino una espiritualidad viva y significativa.

En Asia, como he señalado anteriormente, el Carmelo crece con fuerza en la India (una presencia fundada por los carmelitas alemanes hace poco más de treinta años). Allí la Orden cuenta con la Provincia de Santo Tomás (de rito siró malabar) y con una delegación de rito latino. Los carmelitas indios ayudaron de manera muy importante al crecimiento de la Orden en África, ya que ellos llevaron adelante la misión de Kenia en sus primeros años.

En Filipinas, la Provincia del beato Tito Brandsma crece con fuerza y ha llegado a abrir una misión en Papúa Nueva Guinea, en una zona rural muy pobre. Más jóvenes, pero ya con cierta importancia, cabe destacar las presencias en Timor Este, en Vietnam y en Hong Kong.

Por último, la provincia de Indonesia se extiende por las principales islas de este gran país (Java, Sumatra, Flores, Borneo, etc). Es la provincia más grande la Orden y se está preparando para celebrar el primer centenario de la llegada de los carmelitas holandeses. Creo que es interesante destacar que el beato Tito Brandsma se presentó voluntario para ir a aquella misión, pero no lefue permitido por los superiores debido a su precaria salud. Desde Holanda, el P. Tito ayudó muchísimo a la misión con conferencias, exposiciones y con diversas actividades de animación misionera.

En África en Carmelo ha tenido una expansión bastante grande en las últimas décadas. Junto a las dos presencias de más solera (Zimbabue y Congo), en los últimos años se han dado varias fundaciones en diversos países del continente negro: Kenia, Mozambique, Tanzania, Camerún y Burkina Faso. Esta última presencia (bien conocida de nuestros lectores) crece vigorosamente y son ya varios los carmelitas "burkinabes" que trabajan en diversos campos tanto en Burkina como incluso en España.

No obstante, las presencias carmelitas en África son todavía jóvenes y, en cierto modo, frágiles. Por este motivo, en el Capítulo General de 2007 se decidió que, por primera vez en nuestra historia, hubiese un Consejero General solamente para África. También por ello, el Consejo General se ha propuesto como objetivo el consolidar estas presencias (casas de formación, vocaciones, formadores, etc) antes de abrir nuevas presencias.

Por último, en América, la presencia carmelita se divide en tres zonas perfectamente diferenciadas por motivos históricos y también por sus características culturales. La primera sería la América hispana en la que los carmelitas no tienen una presencia histórica ya que fueron excluidos de la tarea evangelizadora (por motivos en los que no nos podemos detener ahora). En estos países hubo solo presencias aisladas (varios obispos en diversos países, un monasterio de clausura, algún fraile aventurero, etc) y por ello las casas y conventos carmelitas en Puerto Rico, Perú, Venezuela, Colombia, etc., se remontan solamente al siglo XX. No obstante, varias de estas presencias tienen un futuro muy prometedor y siguen prestando un estupendo servicio a las iglesias locales. Asimismo, el Carmelo se ha extendido últimamente a nuevos países como El Salvador, Trinidad y Tobago o México.

Muy distinto es el caso de Brasil, donde la Orden cuenta con dos provincias (Pernambuco y Río de Janeiro) y un Comisariado General (Paraná). En diversas ciudades el convento de los carmelitas o la Orden Tercera tienen varios siglos de historia y un patrimonio artístico y cultural muy valioso. Asimismo, el Carmelo brasileño se muestra muy activo pastoralmente con diversas experiencias muy interesantes.

En tercer lugar hay que destacar la presencia en América del Norte que se remonta a mediados del siglo XIX. Los carmelitas alemanes fundaron en Kentucky y en Kansas, mientras que los carmelitas irlandeses fundaron en Nueva York. Se trataba del germen de lo que acabarían siendo las provincias de Chicago (PCM) y la de Nueva York. Una mención especial merece la hermosísima casa de ejercicios de los carmelitas en Niagara Falls, a pocos metros de las famosas cataratas.

Por último en Australia, los carmelitas de origen irlandés han fundado la misión en Timor y de hecho consideran la provincia como "de Australia y Timor este" (su título oficial). Asimismo, intentan abrirse a otros grupos étnicos (muy presentes en la sociedad australiana). De este modo, la provincia se configura de forma intercultural y no sólo reducida al ámbito anglosajón.

Otros grupos de Id familia carmelitana

La familia carmelita no se reduce solamente a los religiosos. Las monjas de clausura, las religiosas de vida activa, los terciariosy los laicos pertenecientes a diversos grupos, constituyen una parte muy importante del Carmelo de nuestros días. De hecho, en esta breve descripción de la "geografía del Carmelo contemporáneo" todos estos grupos (monjas, religiosas, laicos) tienen una gran importancia y llevan el espíritu carmelita a diversos ámbitos geográficos.

Mención especial merecen las nuevas fundaciones de conventos de clausura en diversos rincones del mundo (Azua en República Dominicana, Mutare en Zimbabue, Barinas en Venezuela y las futuras fundaciones en Vietnam) que son un signo de esperanza para la vida contemplativa carmelita. Una mención especial merece la fundación de Mutare, ya que procede del monasterio de Machakos en Kenia que, a su vez, procede del de Utrera en España. Es un hermoso ejemplo de cómo una comunidad joven a su vez se convierte rápidamente en comunidad misionera.

También me parece digno de reseñar la fecunda colaboración con varias congregaciones femeninas de vida activa sobre todo en ámbitos de misión. En no pocos casos, las hermanas carmelitas han abierto el camino para nuevas fundaciones la colaboración de los religiosos con las hermanas ha dado lugar a misiones muy interesantes y fecundas.

Por último, quisiera destacar que, en ciertos casos muy significativos, han sido los laicos carmelitas los que han mantenido vivo el fuego del Carmelo, allá donde no había religiosos o religiosas. Con gran generosidad y entusiasmo, los laicos carmelitas han sabido mantener una presencia y hacerla significativa en diversos ámbitos sociales y religiosos. Ello nos afianza más en la idea de que la

familia del Carmelo, todos los grupos, las vocaciones, los estados de vida, etc. son importantes, necesarios y enriquecedores.

El Carmelo entra con paso firme en el segundo milenio. Bien anclados en nuestra tradición, enamorados del carisma que recibimos, con humildad y valentía a la vez, la Orden se extiende por este mundo cambiante, a veces complejo, fascinante y sorprendente... este mundo al que amamos y con el que estamos llamados a compartir la Buena Noticia del Evangelio, vivida desde el espíritu, el estilo y el carisma carmelitanos. Que María, Madre y hermana de los Carmelitas y estrella del mar, nos ilumine y nos guíe siempre.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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