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El Fraile Mayor de la Orden

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Sanny Bruijns

El 12 de enero, el P. Constant Dölle, O.Carm., de la Provincia de Holanda, celebró su cumpleaños número 100 en su actual Carmelita de Zenderen. El padre Constant es comunidad el miembro más anciano de la Orden Carmelita. La celebración comenzó con una misa de acción de gracias en la capilla de la comunidad, después de lo cual hubo una recepción para la familia y los amigos que querían ofrecer sus felicitaciones.
Junto con el Prior Provincial de Holanda, P. Jan Brouns, O.Carm. y muchos carmelitas, también hizo su visita el Alcalde de Borne, el Sr. R. Welten. Durante esta recepción el P. Edgar Koning, O.Carm, prior de Zenderen, leyó dos cartas: una del Prior General y otra de los Reyes de Holanda.
El padre Constant nació en el norte de Holanda en 1916. De niño, la casa de su familia estuvo ubicada al lado de la casa de la familia Hillesum, donde creció Etty Hillesum (1914-1943). Ella murió en Auschwitz y nos dejó impresionantes diarios y cartas de su camino espiritual. El Papa emérito Benedicto XVI se refirió a ella en su audiencia general del miércoles de ceniza [13 de febrero de 2013], diciendo:
“...Pienso también en Etty Hillesum, una joven holandesa de origen judío que murió en Auschwitz. En un primer momento lejos de Dios, lo descubrió mirando en el fondo de sí misma y escribió: “Realmente hay un pozo profundo dentro de mí. Y en éste habita Dios. A veces también yo estoy allí. Pero a menudo las piedras y la arena bloquean el pozo, y Dios queda enterrado debajo. Entonces es allí cuando tengo que excavarlo y sacarlo otra vez” (Diarios, 97). En su quebrantada e inquieta vida, ella encontró a Dios en el seno de la gran tragedia del siglo XX: la Shoah. Esta frágil e insatisfecha joven, transfigurada por la fe, se convirtió en una mujer llena de amor y paz interior, y fue capaz de declarar: “Yo vivo en constante intimidad con Dios” ...”
Aunque eran vecinos en la ciudad de Winschoten, Constant no puede recordar a esta chica, porque él estuvo fascinado con el vecino del otro lado de la casa que introdujo al pequeño Constant a tocar el piano. Probablemente Tito Brandsma y Etty Hillesum se vieron en 1923, cuando Tito visitó la escuela, al párroco y a la familia Dölle en Winschoten. El P. Constant tenía apenas siete años cuando conoció a Tito Brandsma por primera vez. Le cayó muy bien a primera vista y sintió que podía confiar en este hombre. Después de su entrada en la Orden de los Carmelitas, Constant se encontró con el P. Tito varias veces en Zenderen y Merkelbeek. La última vez que se vieron fue a principios de enero de 1942 poco antes de que Tito fuese detenido. Después de 74 años, el P. Constant todavía recuerda la sonrisa del padre Tito, una sonrisa muy llena de pura luz. Después de la Segunda Guerra Mundial, Constant se convirtió en maestro de lenguas clásicas (griego) y en párroco. Durante la guerra experimentó la liberación de su ciudad con gran cantidad de disparos, mientras que él estaba celebrando la misa y compartía sus meditaciones de cuaresma. Esta experiencia le hizo darse cuenta de que la liberación y la muerte se encuentran muy cerca una de la otra. Por esta razón le puso a su nueva iglesia el título de Christus Resurgens, cuando le pidieron construir una nueva iglesia en la ciudad de Dordrecht, en el oeste de Holanda. Este título enfatiza la imaggen del Cristo Que Está Resucitando y no el Cristo Resucitado, porque la resurrección es un proceso de cada día que Dios nos da.
Porque el P. Constant llegó a conocer a Beato Tito Brandsma en persona, decidió escribir un libro sobre el viaje espiritual de Beato Tito: El encuentro con el Abismo - Viaje Espiritual de Titus Brandsma (Lovaina, Peeters 2002). El libro narra la historia de Beato Tito con especial énfasis en su espiritualidad.
A pesar de que nos podemos referir a él como el fraile mayor de la Orden y ahora celebra 80 años como carmelita, p. Constant todavía se siente inspirado por la Regla del Carmelo. Junto con algunos miembros de la Familia Carmelita, forma un grupo que se reúne una vez al mes para reflexionar sobre el significado de la Regla para la vida cotidiana en el siglo XXI. Esto lo mantiene mentalmente joven y lo convierte en un don para su comunidad y para la Provincia Holandesa.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí.


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