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fusión del Instituto de las Hermanas de las Gracias con el Instituto de las Hermanas de Nuestra Señora del Carmelo

Hna. Angelisa Spirandelli, O.Carm.

Con gran alegría, pero también con temor, nosotras, Hermanas del Instituto de Nuestra Señora del Carmelo, hemos dado la bienvenida al Decreto, con fecha de entrega del 5 de diciembre 2015 por la Santa Sede

, de la fusión de la Congregación de las Hermanas Carmelitas de las Gracias de Bolonia con nuestro Instituto. Desde hacía un tiempo las dos Congregaciones tenían unas relaciones basadas en una cordial amistad y sincera fraternidad.

El Capítulo General de 2007 tomó en consideración la petición de colaboración que hizo la Madre Paolina Del Vecchio, por entonces Superiora General de las Carmelitas de las Gracias, a nuestro Instituto; petición que fue acogida, con votación secreta, por los miembros del Capítulo. El año siguiente, el 13 de septiembre de 2008, tres Hermanas nuestras se trasladaron a Bolonia, a la calle Zaragoza, para iniciar su servicio de colaboración fraterna con las Hermanas de las Gracias. Su presencia ha podido garantizar la continuidad de la Escuela Infantil y ofrecer una ayuda concreta a las hermanas ancianas, algunas enfermas.

Por tanto, entramos en un proceso de conocimiento recíproco, de colaboración y de discernimiento. Fue un largo proceso, a veces sufrido por ambas partes. Las diferencias surgidas a lo largo del camino han sido un estímulo para profundizar en nuestra búsqueda: conocer aquello que nos unía y lo que nos distinguía.

Durante cuatro años, hasta el 30 de junio de 2012, nuestras Hermanas, que estaban en Bolonia, vivieron días felices, marcados por la sencillez, humildad, confianza recíproca, abiertas a la acción del Espíritu. Este proceso de conocimiento mutuo fue interrumpido por razones contingentes, de tipo prácticas y administrativas, dando lugar a un cierto malestar y un disgusto evidente en alguna Hermanas. Vistas las dificultades sustanciales para continuar, se decidió retirar a las Hermanas de Bolonia hasta que no se consiguiera y regularizara toda la documentación pedida para un posible acuerdo. No estábamos aún listas para hacer determinados cambios a pesar de la valiosa contribución del P. Carlo Cicconetti, jurista carmelita, que había trazado con sabiduría, claridad y conocimiento el camino a recorrer. La comunidad de las Gracias había hecho ya una consulta a todos los miembros si aceptaban la fusión; hubo un consenso unánime.

Pasó un año, sin deseos ni esperanzas y con las relaciones totalmente interrumpidas. En mayo del año siguiente, es decir en el 2013, inesperadamente la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, nos llamaba para volver a tomar el tema interrumpido para lo que se nombró, entre nosotras, en la persona de la Superiora General, un Comisario Pontificio con la tarea de reemprender el camino hacia la fusión  siguiendo la praxis canónica prevista.

El Instituto de las Hermanas de Nuestra Señora del Carmelo y el de las Carmelitas de las Gracias no se diferencian mucho en el espíritu ni en la finalidad. Ciertamente la Santa Sede ha tenido en cuenta estos aspectos fundamentales. De hecho las dos Fundadoras, la Beata María Teresa Scrilli y la Madre María Magdalena Mazzoni tomaron su espiritualidad de Santa María Magdalena de Pazzi.

Uno de los principales motivos que empujaron a la Congregación a esta elección fue la petición de postulación de la Superiora General; petición que el Dicasterio pudo   acoger debido a la avanzada edad de la religiosa. Y no sólo esto, sino también el escaso número de religiosas, la falta de candidatas hace años, la edad avanzada de la mayor parte de los miembros. (cfr PC, 21)

El camino recorrido para llegar a la fusión ha pasado por varias etapas: llamada, búsqueda, conocimiento, discernimiento, decisión, aceptación. Este proceso exigía también un cierto empleo de energías, de tiempo y gastos económicos. Ahora todo se ha visto compensado por la alegría de haber llegado a la meta.

Recopilada toda la documentación exigida por la Santa Sede, incluyendo el voto favorable y unánime de todas las religiosas de la comunidad de las Gracias, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, en conformidad con el canon CIC 582, extendió el Decreto de fusión de los dos Institutos. Fue el 21 de noviembre de 2014, memoria de la Presentación de la Virgen María en el Templo.

Como culmen de todo, el 13 de diciembre tuvimos la alegría de la visita a Bolonia del Padre General, P. Fernando Millán Romeral, y del P. Mario Alfarano, que celebraron una Misa de acción de gracias al Espíritu Santo por el proceso finalizado. Fue un momento muy emotivo hasta las lágrimas, pero también doloroso, ¡lo cual es comprensible! El P. Fernando tuvo unas palabras de agradecimiento y aliento para continuar el camino, sostenidas por la fe en la voluntad de Dios, y le dio a cada una de las Hermanas de las Gracias nuestras Constituciones y la cruz desnuda, signos distintivos de las Hermanas del Instituto de Nuestra Señora del Carmelo. A esta emotiva ceremonia asistieron numerosas Hermanas del Instituto del Carmelo procedentes de la comunidad de Toscana.

Ahora el Señor nos ayudará a encontrar, de modo creativo, los medios que nos permitan hacer la fusión una realidad y alcanzar, con sentido de responsabilidad, los objetivos que nos hemos propuesto. Ponemos nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor, en nuestras Fundadoras y en las Hermanas que nos han precedido. Que la Virgen del Carmelo nos sostenga en el empeño diario para hacer de nuestra comunidad un buen testimonio de amor, según la exhortación de San Pablo: “Tened una conducta digna de la vocación a la que habéis sido llamados.” ( Ef 4,1)

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.