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Hermandades

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La Cofradía del Escapulario del Carmen es una asociación de fieles que, tendiendo a la perfección de la caridad en el mundo según el espíritu de la Orden Carmelita, participa en su vida y gracias espirituales en una íntima comunión de criterios, ideales y obras, con María. 
La erección de una Cofradía es competencia del Moderador Supremo de la Orden Carmelita. Si se establece en iglesias de la Orden, el consentimiento dado por el Obispo diocesano para la erección de la casa religiosa vale también para la erección de la Cofradía. Para la erección en otras iglesias y lugares es necesario el consentimiento escrito del Obispo diocesano. 
Puede admitir a la Cofradía del Escapulario del Carmen una persona autorizada para actuar en nombre de la Orden. La admisión a la Cofradía se realiza, según el rito propio aprobado por la Santa Sede, mediante la imposición del Escapulario. El Escapulario se compone de dos piezas de tela color marrón o pardo, unidos con dos cintas o cordones. De la admisión debe quedar constancia por medio de la inscripción del nombre del cofrade y la fecha en el libro apropiado. Puede ser expedido un certificado con la indicación de la Cofradía y de la iglesia a la que se hace referencia. 
Recibido el Escapulario, el cofrade puede libremente sustituirlo por una medalla, que lleva por una parte la figura del Sagrado Corazón de Jesús y por la otra de la Virgen del Carmen. Tanto la medalla como el Escapulario pueden ser cambiados sin necesidad de una nueva imposición. Los miembros de la Cofradía llevarán siempre devotamente el Escapulario (o la medalla) como signo visible de su pertenencia a María en la fraternidad del Carmelo. Los miembros se comprometen a dedicar habitualmente un tiempo al encuentro con Dios en la oración, a la frecuente participación en la Eucaristía, al rezo diario de alguna Hora litúrgica, de algunos Salmos, del Rosario o de algunas oraciones parecidas. Los cofrades pueden obtener la indulgencia plenaria en el día del ingreso en la Cofradía y en las siguientes fiestas anuales: Fiesta de la B. V. María del Monte Carmelo (16 julio), de S. Elías (20 julio), de S. Simón Stock (16 mayo), de S. Teresa del Niño Jesús (1 octubre), de S. Teresa de Jesús (15 octubre), de todos los Santos del Carmelo (14 noviembre) y de S. Juan de la Cruz (14 diciembre), con las condiciones acostumbradas: confesarse y comulgar, orar por las intenciones del Papa y renovar la promesa de cumplir los compromisos de la Cofradía. 
La fiesta solemne de las Cofradías es la Conmemoración de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo (16 julio). Los cofrades la celebrarán con profundos sentimientos de amor y de gratitud a María, renovando en ese día el compromiso del devoto servicio a Ella, la fidelidad a Cristo Jesús y a la Iglesia, y confiando al corazón materno de la Virgen toda la Familia del Carmelo. 
En cuanto sea posible, tengan encuentros periódicos en los que alimenten el sentido de la fraternidad, el conocimiento del espíritu del Carmelo, la atención a los hermanos y hermanas en sus necesidades, realizando todo ello en íntima comunión con María.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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