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Justicia Y Paz Carmelitas

Desde el Capítulo General de 1971 el llamado a la Justicia y Paz aparece frecuentemente en los documentos y en los compromisos de la Orden del Carmen. Durante estos años los Carmelitas han trabajado en el tema de la justicia en el mundo a través del estudio, la reflexión y el ministerio con los pobres y otras víctimas de la injusticia del mundo.

Los Carmelitas reconocen la necesidad de responder a la situación de los pobres, a las interpelaciones del Evangelio, a la doctrina social de la Iglesia y al descubrimiento de la identidad y carisma de la Orden en los años que han seguido al Concilio Vaticano II.

Además de todo aquello que los Carmelitas comparten con todos los cristianos, existe una motivación más que viene de la historia, de la espiritualidad y de la tradición de la Orden. El seguimiento a Jesucristo empuja a los Carmelitas a estar con los pobres y a proclamar la Buena Nueva. La ley del amor exige que todos los hijos de Dios sean amados y consigan su plena dignidad de hermanos y hermanas en la familia humana. La comunidad cristiana primitiva inspira a los Carmelitas el frecuentar la Palabra de Dios, el compartir sus bienes, el orar juntos por el advenimiento del Reino y el construir una comunión a través de la Eucaristía. María, Madre, Hermana y Virgen del Carmelo, es modelo de nuevas relaciones basadas en la escucha de la Palabra de Dios y en la obediencia total. María une su canto con la esperanza de los pobres y con ellos espera un mundo de justicia entre las maravillas cumplidas por Dios en ella. El Profeta Elías, el otro gran inspirador del Carmelo, está en presencia del Dios viviente. Desgarrado por la ruina de su pueblo, se opone a la idolatría del rey Acab y de la reina Jezabel - causa de la destrucción - y proclama la justicia del único verdadero Dios. Como profeta, estando de parte del pueblo, Elías proyectó el camino de la solidaridad, de la justicia, restaurando la dignidad humana y el camino a la conversión, restituyendo al pueblo su sentido de identidad a través de su fe en Yahweh.

Este modo de concebir las cosas es el resultado de numerosos encuentros, muchas investigaciones y un profundo deseo de ser fieles a la llamada de los Carmelitas en el mundo de hoy. Unidos en la oración titusaward.jpgy en la fraternidad, este empeño en favor de la justicia, constituye el modelo de vida para los Carmelitas de hoy: oración, fraternidad y servicio integrados en una única trabazón de la vida del convento y entre la gente.

En el curso de los años han surgido varias formas de servicio. En muchas comunidades de la Orden existen Comisiones por la Justicia y Paz cuyo deber es el de motivar a los miembros, recordándoles lo que la Orden y la Iglesia han dicho y para guiar algunas iniciativas que los miembros deseen asumir. En muchos lugares existen centros que se preocupan de los pobres con distribución de alimentos, vestidos, consejos, salud e higiene. Muchas iglesias de la Orden se encuentran en lugares donde la gran mayoría de la gente es pobre. Basando su predicación en la Sagrada Escritura, y atentos a cuanto está sucediendo en la sociedad, los Carmelitas comunican un mensaje que mira a la conversión de las personas que conduce también a la acción a favor de la justicia. En algunos casos, como en las Filipinas, en Zimbabwe y en Brasil, los Carmelitas han tomado parte en la lucha del pueblo contra los regímenes opresores. Algunos religiosos sobresalen por la natural radicalidad de su compromiso.

Para los Carmelitas esta llamada ha llegado a ser parte de su identidad. Las Constituciones de la Orden hablan claramente al respecto. Para los Carmelitas este modo de estar en medio del pueblo "es signo y testimonio profético de nuevas relaciones, amistosas y fraternas entre hombres y mujeres en todo lugar. Es profecía de justicia y de paz en la sociedad y entre los pueblos, realizada, como elemento constitutivo de la Buena Nueva, en el compromiso efectivo de colaborar por la transformación de los sistemas y estructuras de pecado en sistemas y estructuras de gracia." (C.24). El compromiso carmelita por la justicia y la paz está dirigido hacia la edificación de una relación liberadora entre el pueblo y Dios, entre la misma gente, entre la gente y todo lo creado. La Regla carmelita, aunque cumpla ya 750 años, presenta todavía este tipo de integración y equilibrio en las relaciones, uniendo la sabiduría de 13 siglos con la sabiduría y necesidad de hoy.

www.ocarm.org/books

 


Para otras informaciones contactar

Comisión Carmelita Internacional “Justicia y Paz”
Curia Generalizia dei Carmelitani
Via Giovanni Lanza 138, 00184 – Roma (RM) – Italia.
tel: (+39) 064620181 / fax: (+39) 0646201847

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.