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Las monjas de Asia

P. Mario Alfarano, O.Carm.

Al comienzo de este año 2015 estuve visitando los monasterios de Asia  durante un mes. Mi viaje comenzó en Filipinas, donde fui acompañado por el Prior Provincial, P. Christian Buenafe, O.Carm, y por el Asistente de la Federación de las monjas

, P. Marlon Lacao, O.Carm., de una isla a otra para encontrarme con las nueve comunidades que integran la Federación Stella Maris en este país. La primera parada fue en Roxas City, donde las doce monjas que viven allí hacía poco habían celebrado el 25º aniversario de fundación. Alrededor del monasterio hay una gran zona verde con un bosque en una colina donde se puede disfrutar de una vista maravillosa. Aún se pueden ver las huellas del paso del huracán Yolanda que un par de años atrás afectó tremendamente la zona, pero que, de modo sorprendente, no destruyó el monasterio. Durante ese desastre la gente encontró refugio en el recinto del monasterio, siendo alimentados por las monjas.

Al lado de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Dumaguete se halla el Monasterio de «Nuestra Señora de las Maravillas y San José.» ¡Gracias a Dios que sólo hay dos vuelos al día! Éste es el primer monasterio fundado en las Filipinas, en 1958, por la comunidad de Madrid, de cuyo monasterio   tomó su nombre. La fundadora, Sor Trinidad, murió en olor de santidad, y son muchos los fieles que acuden a rezar a su tumba. Actualmente la comunidad se compone de 12 hermanas,  de las cuales una es de  votos temporales y una postulante.

Del monasterio de Dumaguete nacieron el de Roxas y, hace seis años, la fundación de Lila. Llegué en una pequeña embarcación, con muchos turistas, a la hermosa isla donde se encuentra Lila. El edificio, aún en construcción, está situado en una colina desde donde se puede ver el mar. Las monjas viven en una zona bastante pobre, pero la gente ya se ha encariñado con ellas y nunca deja de ofrecerle a esta pequeña comunidad, integrada por cinco monjas y una novicia, los productos de sus campos.

A pocos kilómetros de Manila está el monasterio de Guiguinto, junto al seminario diocesano, donde hay 22 monjas, entre ellas una de votos temporales y una novicia. El monasterio fue fundado en 1966 por las monjas de Sevilla, y ocho años más tarde  fue fundado Dumaguete. En estos monasterios todavía hay cinco monjas de los dos grupos fundadores procedentes de España. Debemos estar agradecidos a estas hermanas españolas que, como pioneras, hicieron en aquel tiempo un largo viaje para traer la presencia de la vida contemplativa del Carmelo a este país. A través de los años, Guiguinto ha dado vida a otros cuatro Carmelos: Cabanatuan, Burgos, Tarlac y ha participado  en la fundación de Tanay. Actualmente está planeando una nueva fundación fuera de las Filipinas.

Cabanatuan dista poco de Guiguinto: aquí hay 18 monjas, entre ellas una de votos temporales, una novicia y tres postulantes. Delante del monasterio está el Palacio Episcopal y un poco más allá la catedral. ¡Se puede decir que el monasterio está justo en el corazón de la diócesis! Hace seis años dio vida a una nueva fundación en Maramag, en una zona bastante remota y peligrosa de la isla de Mindanao. Para llegar allí tuvimos que cruzar algunos puestos de control a causa de los rebeldes antigubernamentales que operan en el territorio. Pocos días antes de mi visita, había habido un atentado terrorista con varias víctimas entre los militares. En Maramag hay una pequeña comunidad de seis monjas, incluidas dos de votos temporales y una postulante. El edificio está actualmente en construcción y las monjas viven en una casa de bambú, como las casas típicas de la zona, que han adaptado como monasterio, incluyendo un locutorio y una reja de bambú.

Nada más llegar  a Burgos, fui rodeado por unas 33 monjas ¡Un espectáculo! Siete de ellas son de votos temporales, ocho son novicias - para seis de las cuales he tenido la alegría de presidir la ceremonia del inicio del noviciado y siete postulantes. En este monasterio reside la Madre Federal, Sor Elena Tolentino. La comunidad está preparando dos fundaciones en Vietnam que deberían realizarse dentro de 5 años. Ya hay en el monasterio catorce vietnamitas que pertenecen a dos grupos distintos.

A mitad de camino entre el monasterio de Cabanatuan y el de Burgos, está el monasterio de Santa Ignacia, con 14 monjas, incluyendo a 2 novicias y 4 postulantes. La comunidad está planeando una nueva fundación en otro país de Asia. Ahora la comunidad se dedica a la finalización de la construcción del monasterio. La iglesia, muy grande, ya se ha completado y desde el coro monástico se siente el canto muy agradable de las monjas.

Un mes antes de la fundación de Santa Ignacia por parte de Guiguinto, en noviembre de 2001, la Federación de Filipinas estableció una nueva presencia contemplativa en Tanay, donde hoy en día hay 14 monjas, incluyendo 2 profesas temporales y dos novicias. En esta comunidad se llevó a cabo a finales de febrero la asamblea federal a la que asistí los dos primeros días. Durante la reunión se volvió a confirmar a la Federal, Sor Elena, y se  renovó el Consejo.

Desde las Filipinas partí para Indonesia con el fin de visitar los dos monasterios de Batu y Palangka Raya en compañía del Vice Provincial, el P. Dionisio Kosasih, O.Carm. y el Delegado para las monjas, P. Eligio Ipong Suponidhi, O.Carm. La presencia de las monjas en este país se debe a un grupo original de Holanda y Alemania que se establecieron en Batu en 1962. De ellas todavía vive solamente una monja alemana. Hoy en día la comunidad se compone de 16 monjas, entre ellas una de votos temporales. En 1993 hicieron una nueva fundación en Palangka Raya, donde viven cuatro monjas. Esta pequeña comunidad se halla en una isla en Indonesia, donde es mínima la presencia de católicos, mientras que, además de la gran mayoría de musulmanes, hay un gran número de protestantes. El monasterio es un verdadero lugar de encuentro para personas de diferentes religiones: los protestantes son recibidos en la iglesia de las monjas para sus liturgias, mientras los musulmanes hacen peregrinaciones a la imagen de la Madre de Jesús que las monjas colocaron en la cima de una colina al final de la Via Crucis.

Mi visita a todos los monasterios de monjas Carmelitas en las Filipinas y en Indonesia fue una experiencia de comunión, oración y de gran esperanza. Demos gracias a Dios porque muchas jóvenes en Asia son generosas en su respuesta a la llamada de Dios que las invita a la vida contemplativa en el Carmelo, y que desde estos monasterios viven su misión de orar constantemente por nuestra Orden, la Iglesia y el mundo entero.

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.