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Misión Carmelita en Hong Kong

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P. Heribertus Heru Purwanto, O.Carm.

La misión carmelita en Hong Kong comenzó hace más de 30 meses. Los actuales miembros de esta comunidad son tres frailes sacerdotes de la Provincia de Indonesia. Ellos son Heribertus Heru Purwanto, Paulus Waris Santoso, que viven en Hong Kong desde el 21 de octubre de 2013, y David Tristijanto, que se unió a ellos el 28 de marzo de 2015.

¿Que están haciendo ellos ahora? La principal responsabilidad de Heribertus es dirigir una casa de retiros que es propiedad de la Diócesis de Hong Kong. Heribertus vive junto con David cuya responsabilidad principal es aprender el idioma cantonés. Paulus acaba de ser nombrado vicario parroquial en la Parroquia de Santa Teresa, Kowloon Tong, una de las grandes parroquias de Hong Kong. Tiene tres misas en los días laborables y los fines de semana hay seis misas.

MIRANDO HACIA ATRÁS

La idea de tener una comunidad en Hong Kong llegó de nuestros hermanos que estaban trabajando en la China continental. Debido a la situación política, era y es difícil para los misioneros en Pekín establecer una verdadera vida de comunidad. Por lo tanto, nuestros hermanos que habían trabajado algunos años en Pekín le propusieron al Consejo Provincial de la Provincia de Indonesia dirigirse al Obispo de Hong Kong para preguntarle si podíamos servir al pueblo de su diócesis. De esta manera, se espera tener una comunidad en Hong Kong, que podría ser un oasis para nuestros hermanos que están trabajando en una situación difícil en China.

Durante el encuentro regional de Asia y Oceanía celebrado en la Casa de Retiro Carmelita en Bali, Indonesia, entre el 21 y 30 de noviembre de 2008, el P. Alberto Herwanta, Consejero General, habló sobre una idea de abrir una comunidad carmelita internacional en Singapur, y las razones para llevar a cabo dicho proyecto. Luego de examinar las razones de esta idea, el P. Heribertus Purwanto, Prior Provincial de la Provincia de Indonesia, propuso abrir en Hong Kong en lugar de Singapur. Según él, Hong Kong es un lugar más estratégico que Singapur, ya que está cerca de China, y esto nos permitirá apoyar nuestra misión en China. Albertus Herwanta estuvo de acuerdo y luego transmitió esta idea al Prior General y a su Consejo, y se comunicó con el cardenal John Tong, Obispo de Hong Kong.

El Prior General, P. Fernando Milán Romeral, apoyó la idea. El 1 de octubre de 2009 escribió una carta oficial al cardenal John Tong Hon, preguntándole sobre la posibilidad de abrir una comunidad carmelita en Hong Kong (Prot.375/2009). El Cardenal John Tong Hon expresó su respuesta positiva en su carta del 3 de noviembre de 2009 con las siguientes palabras: “Hoy en la reunión de la Curia, presenté esta idea y todos recibieron con gusto vuestra propuesta de unirse a nosotros en nuestra Diócesis”.

En ese momento, Heribertus Purwanto acababa de terminar su mandato como Prior Provincial, y el nuevo Prior Provincial, Ignatius Joko Purnomo, le pidió que fuera a Hong Kong para ser pioneros de la presencia de la Orden de los Carmelitas en Hong Kong. Él aceptó. Pero hubo un cambio repentino de planes. Se necesitaba que Heribertus fuese a Pekín en lugar de Hong Kong. ¿Por qué? Porque el Prior General, Fernando Millán, que acaba de regresar de su visita a Pekín, encontró que nuestros hermanos, que eran sólo dos sacerdotes, necesitaban un miembro más, y la necesidad era urgente. Heribertus partió a Pekín y se unió a los dos hermanos en abril de 2010. Así fue que se pospuso la apertura de una comunidad en Hong Kong.

Por último, el 17 de agosto de 2013, el Cardenal John Tong Hon, obispo de Hong Kong ,en nombre de la Diócesis, e Ignatius Joko Purnomo, Prior Provincial de Indonesia, en nombre de la Provincia, firmaron un acuerdo en el que se escribieron los derechos y las obligaciones de ambas partes. El 21 de octubre de 2013, tres carmelitas, Heribertus, Heru Purwanto y Paulus Waris Santoso, fueron enviados para fundar la misión carmelita en Hong Kong. Cuando llegaron a Hong Kong, fueron recibidos por los padres y hermanos Maryknoll que les permitieron quedarse en su casa en Stanley.

Como nuevos misioneros, Heribertus y Paulus aprendieron el idioma local, que es el cantonés. Se fueron a clases de cantonés organizadas por la Diócesis de Hong Kong. Se trataba de una clase especial de Cantonés para misioneros. Así que aprender el idioma local fue la primera prioridad. La otra prioridad de estos primeros carmelitas en Hong Kong era comprar una casa que podría ser utilizada como Centro de Espiritualidad. Por lo tanto, por varios meses recorrieron los Nuevos Territorios para ver casas en venta. ¿Por qué en los Nuevos Territorios? Porque el precio de las casas en esta zona era más barato que en otras áreas (Hong Kong y Kwoloon). Pero, de hecho, incluso en los Nuevos Territorios el precio de una casa era demasiado alto. Al comparar los precios de una casa, el presupuesto sugerido por el ecónomo de la misión en Indonesia era casi nada. Por lo tanto, después de haber mirado otras casas en diferentes lugares, se dieron por vencidos. Dijeron: hay que dejar de pensar en comprar una casa. Es muy costosa.

Heribertus y Paulus gozaban de la convivencia con los Maryknolls en Stanley - su gran hospitalidad, hermosa vista, y la comida muy buena. Pero se dieron cuenta que la Casa Maryknoll no era el lugar adecuado para alguien que todavía está aprendiendo cantonés. La razón fue que todos los miembros de esta comunidad hablaban inglés, y oraban y celebraban la misa también en inglés. Por lo tanto, después de un año, Heribertus y Paulus decidieron dejar la Casa Maryknoll y mudarse a una comunidad donde podrían tener más oportunidad para practicar el idioma que estaban aprendiendo. El P. Dominic Chan, Vicario General de la Diócesis de Hong Kong, le permitió a Heribertus ir a la iglesia de San Jerónimo, mientras que Tin Shui Wai y Paulus se trasladaron a la iglesia de Santa Ana, en Stanley. Heribertus vivió y ayudó en las actividades de la parroquia por un año, desde el 19 de noviembre de 2014 al 23 de noviembre de 2015. Paulus vivió y ayudó a las actividades de la parroquia de Santa Ana durante más de un año.

En febrero de 2015, un sacerdote informó Paulus que las hermanas de San Columbano, que dirigían una casa de retiro para la Diócesis, dejarían su misión en Hong Kong debido a la falta de personal. Entonces Paulus le comentó a Heribertus al respecto. El 11 de febrero de 2015, Heribertus escribió un correo electrónico al Vicario General de la Diócesis preguntando sobre la posibilidad de que los OCARM pudiesen reemplazar a las Hermanas de San Columbano en la dirección del Centro de Retiro Shek O. El 16 de febrero de 2015, el P. Dionysius Kosasih, Vice Prior Provincial, vino a Hong Kong para asistir a la reunión de los Carmelitas de Pekín y Hong Kong. Al día siguiente, él y Heribertus se reunieron con el Cardenal John Tong Hon, Obispo de Hong Kong, para hablar de la posibilidad de que los Carmelitas operasen la casa de retiro que sería dejado por las Hermanas de San Columbano. El Cardenal John Tong les aconsejó hablar con el P. Dominic Chan, Vicario General. Por ello, después de salir de la oficina del Cardenal, fueron a reunirse con el P. Dominic Chan en su oficina. Gracias a Dios, el Vicario General apoyó de muy buena gana la idea de permitirles a los carmelitas dirigir la casa de retiro. Luego le aconsejó a Heribertus que le pidiese a su Prior Provincial escribir una solicitud oficial al Cardenal John Tong.

El 4 de marzo de 2015, el P. Ignatius Joko Purnomo, Prior Provincial, escribió una carta al Cardenal John Tong. En su carta de fecha 11 de marzo de 2015, Su Eminencia dio una respuesta positiva a la carta del Prior Provincial, indicando que la diócesis de Hong Kong les permitirá a los carmelitas operar la casa de retiro Shek O, y recordándoles que no se podría utilizar como casa canónica. Les pidió a los Carmelitas que continuasen su búsqueda de una residencia para su propia casa canónica. Por último, se firmó un acuerdo escrito o una Escritura de Licencia entre la Diócesis de Hong Kong y el Provinsialat Ordo Karmel Indonesia, fechado el 1 de noviembre de 2015.

Acerca de la Casa de Retiro de Shek O 

Se trata de una pequeña casa de retiro. Sus instalaciones están comprendidas por cuatro habitaciones de dos camas, tres habitaciones de una sola cama, una sala de conferencias, dos habitaciones tranquilas, capilla, comedor, aparcamiento, sistema de sonido, equipo audiovisual, y aire acondicionado. Se ofrece asesoramiento espiritual a personas individuales y a grupos pequeños que vienen por orientación espiritual. Originalmente no era una casa de retiro. Fue construida hace 42 años por el ya fallecido Monseñor Francis Hsu, como un lugar de descanso para los Clero Diocesano chino, como un espacio donde podían reunirse y compartir sus pensamientos y experiencias. Con el tiempo, la casa quedó infrautilizada. La Diócesis la convirtió luego en una casa de retiro para pequeños grupos. En 2003 la Diócesis dio permiso para que las Hermanas Columbanas dirigiesen esta casa de retiro. Se ofrece liturgia dominical celebrada en la Capilla para atender a las necesidades pastorales de los residentes de la zona y de los turistas que visitan las playas Shek O y alrededores.

Se encuentra al final de una hermosa península llamada Shek O, que literalmente significa “bahía rocosa”. Toda la zona es una península en la costa sur de la isla de Hong Kong, frente al Mar del Sur de China. La ciudad de Shek O está rodeada por el Parque Shek O, la Bahía Big Wave y el Cabo D’Aguilar. Tiene una hermosa playa de arena y exóticos acantilados rocosos. Es un popular destino de fin de semana y vacaciones, que ofrece una zona de barbacoa pública y muchos restaurantes. Los acantilados rocosos proporcionan un excelente lugar para la escalada deportiva. Los Carmelitas esperan que esta casa de retiro ofrecerá renovación espiritual para los muchos visitantes que pasan por este hermoso lugar.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí.


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