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Un Nuevo Religioso, Una Nueva Esperanza

Alejandro Peñalta, O.Carm.

Nos preparamos para decir adiós al 2013, un año duro, presidido por la crisis, el desempleo, los conflictos sociales, los desacuerdos políticos. Pero no podemos quedarnos en los acontecimientos negativos de los que todos habéis sido protagonistas, sino que tenemos que descubrir cómo Dios ha estado con nosotros en medio de todas estas dificultades y es con Él con quien debemos continuar el camino para acoger con esperanza un nuevo año en el que Dios continuará su historia de amor con nosotros.

Uno de los momentos importantes vividos en este año ha sido la profesión religiosa de nuestro hermano Fr. Ladrice SONDA, el 7 de septiembre 2013. Un joven burkinabé lleno de vitalidad e ilusiones que ha sabido decir sí a Jesucristo en la Orden del Carmen. Es de origen humilde, el mayor de seis hermanos que desde su infancia ha luchado por alcanzar sus objetivos, la gran voluntad que siempre ha demostrado le ha permitido salir de su pueblo y poder estudiar, no sin dificultad, hasta alcanzar con buenas notas su bachiller. En aquella época de estudiante en Bobo Dioulasso conoció la comunidad carmelita, dejándose acompañar espiritualmente por los hermanos hasta llegar a pedir su entrada e iniciar su proceso de discernimiento.

Tras varios años como aspirante en Bobo, el 16 de septiembre de 2009 llega Ladrice a Ouagadougou con mucho miedo pero con mucha confianza en la Virgen María; serán tres años de estudio, de oración y de fraternidad; tres años de encuentro consigo mismo y con Dios; tres arios también de combate espiritual y dudas; tres años importantes que le permitieron, el 9 de septiembre de 2012, comenzar el noviciado en Camerún, país donde está situada la casa de formación para toda África francófona.

El año de noviciado ha sido una gran experiencia que le ha ayudado a crecer como persona pero sobre todo en su relación con Dios. Ha podido encontrarse con toda la riqueza de nuestra historia y de nuestra espiritualidad, abrazar nuestro carisma hasta poder proclamar junto a la Madre de Dios: “quiero ser carmelita para servir a la Iglesia”.

Nuestro  hermano Ladrice es hoy un religioso, dispuesto a darse a Dios y a los demás para construir, junto a sus hermanos, un Carmelo fuerte en Burkina Faso. Ya ha retomado sus estudios de Teología y ha de comenzar una nueva etapa en su vida, desde la oración y la contemplación de Dios, que le conducirá en un futuro a su profesión definitiva en la Orden del Carmen. Nosotros lo vamos a acompañar con la oración y estoy seguro que seremos testigos, a través de nuestra revista, de su consagración definitiva y de su ordenación.

Unidos a nuestro hermano Ladrice todos los carmelitas que trabajamos en Burkina Faso os deseamos Feliz Navidad. Habéis sido muchos los que durante este ario nos habéis sostenido con la oración y económicamente. No os olvidamos y rezamos por vosotros para que Dios se derrame en abundancia en cada una de vuestras familias durante este nuevo ario que vamos a estrenar.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.