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Provincia de Castilla

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La Provincia tiene el honor de ser la Provincia nativa de dos grandísimos santos de la Iglesia: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Tuvo su origen en 1416, cuando la Provincia de España se dividió en dos: la de Aragón y la de Castilla. Esta última, que conservaba el título y el lugar de la antigua Provincia de España, aunque sólo hasta 1469, comprendía los conventos de Toledo, Requena, Avila, Salamanca, San Pablo de la Moraleja, Santa María de los Valles, Gibraleón, Sevilla y Escacena, a los que se unía poco después el de Ecija. En 1499 las últimas cuatro casas se separaron de Castilla para formar la nueva Provincia de Andalucía. Antes, en 1425, lo habían hecho las de Moura y Lisboa, que en un principio habían formado también parte de Castilla, dando lugar a la Provincia de Portugal.

La Provincia quedó relativamente pequeña, lo que indujo a Santa Teresa a pensar que estaba a punto de extinguirse. Pero los hechos probarían que el temor de la Santa era infundado, pues la Provincia, a la que el Prior General, Nicolás Audet, por los años de 1550-1557, incluía ya entre las Provincias que han aceptado totalmente su reforma, seguiría aumentando sus conventos y el número de sus miembros y viviría en los últimas décadas del siglo XVII y en el siglo siguiente su período de mayor esplendor. En sus colegios, afiliados a las universidades de Toledo, Salamanca, Alcalá de Henares y Valladolid, florecieron numerosos religiosos de gran sabiduría y virtud, entre los que cabe recordar especialmente al también grande místico Miguel de la Fuente y a los insignes teólogos Pedro Cornejo de Pedrosa, Juan Bautista de Lezana y Luis Pérez de Castro. La Provincia, que daría a la Orden dos Priores Generales: Juan González Feijoo de Villalobos (1692-1698) y Manuel Regidor y Brihuega (1825-1831), y catorce obispos a la Iglesia, contaba también con los monasterios de las monjas de Avila, Fontiveros y Piedrahita, fundados a finales del siglo XV y principios del XVI, más otros dos que se fundarían en el siglo XVII en Madrid (Nuestra Señora de las Maravillas y el llamado de "Las Baronesas").

Como sucedió a todos los religiosos de España, la Provincia de Castilla fue suprimida por el gobierno en 1835. La restauración de la misma comenzaría en 1948, cuando se erigió el Comisariado de Castilla con las casas de El Henar, Salamanca y Lomas de Zamora (Argentina), a las que se irían agregando las de Madrid y Valladolid. Y a ella pertenecen también los monasterios de Madrid (Maravillas), Piedrahita y Fontiveros, que habían logrado sobrevivir a la exclaustración. En el 1984 Castilla recuperaba la condición de Provincia.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.



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