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La Senora del Lugar"

Desde la experiencia vivida por sus fundadores a Finales del siglo XII y a inicios del XIII en el Monte Carmelo, la Orden del Carmen tendrá siempre a Maria como La Señora del Lugar y a Ella consagrarán sus vidas.

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Aprobación de La Regla

Bien podemos afirmar que con la Regla o Norma de vida, que ya hemos visto en el n. 6, incipit Carmelus. Basta el siglo XII no intervenía generalmente la Santa Sede en la aprobación ni de las Órdenes religiosas ni de las Reglas monásticas.

El regalo de maría: "el santo escapulario"

En la II Parte de este libro, al hablar de la Espiritualidad, es lógico que dediquemos un amplio espacio a este "regalo" que, según la tradición, hizo María a toda la humanidad por medio de san Simón Stock el 16.7.1251 (n. 91).

El Escapulario de la Virgen del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen Maria por la inscripción en la Orden carmelita, en la esperanza de su protección maternal.

Un Gran General: "el Amado de María"

 

San Simón Stock es uno de los personajes centrales de la historia de la Orden del Carmen, por dos títulos, sobre todo:

1°) A él se debe el cambio estructural de la Orden, abandonando el eremitismo originario y entrando a Formar parte de las Órdenes mendicantes o de apostolado.

El Carmelo, Orden Mendicante

Los eremitas del Carmelo, al venir a Europa, hubieron de adaptarse al género de vida de los mendicantes, y por lo mismo su Regla necesariamente debía ser aclarada, corregida y mitigada. Empezó ésta con el Papa Gregorio IX, el gran Papa de los Mendicantes,

En Obsequio de Jesu Cristo

Jesucristo y María, pues ellas, juntamente con el espíritu eliano -que ya hemos recordado- son el punto de apoyo o piedra angular de toda la espiritualidad o carisma de la Orden carmelita.

Espiritualidad - Intro

La Regla traza las líneas maestras de la vida carmelita en obsequio de Cristo según el espíritu de la Orden: meditar día y noche en la ley del Señor, en el silencio y en la soledad, para que la palabra de Dios abunde en el corazón y en la boca de quien la profesa;

Suscribirse a Espiritualidad Carmelita
Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.