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Celebraciones carmelitas en Sicilia

Celebraciones carmelitas en Sicilia
57/2019 – 17 - 08

El pasado domingo 4 de agosto, el Prior General, Fernando Millán Romeral, O.Carm., presidió una solemne eucaristía en el Santuario diocesano de San Ángel de Licata (Sicilia, Italia) en la que concelebraron el P. Roberto Toni, O.Carm., Provincial de la Provincia Italiana y el Rector de dicho santuario, Don Angelo Pintacorona, junto a otros sacerdotes. Tras la misma, el Prior General anunció algunos de los numerosos actos (religiosos, culturales y catequéticos) que se están programando para la celebración del octavo centenario del martirio de San Ángel, y de forma extraordinaria (por una especial concesión) veneró sus reliquias antes las que hizo una ofrenda floral. En dicha eucaristía estuvieron presentes las autoridades de la ciudad, encabezadas por el “Vicesindaco”, una nutrida representación de la T.O.C. de Licata y de otras ciudades sicilianas, así como hermandades y asociaciones dedicadas al Santo: “Pro Sant’Angelo”, “Portatori di Oltreponte” y “Vivere Licata”. Al día siguiente, acompañado por el Provincial, visitó al Cardenal Arzobispo de Agrigento, Monseñor Francesco Montenegro, quien se interesó por el programa del centenario y mostro su afecto por la familia carmelitana.
Aprovechando su estancia en Sicilia, el Prior General presidió la eucaristía en el Santuario de la Virgen de Trapani, con motivo de la festividad de San Alberto. Como es tradicional, abrió la cubierta de plata donde se encuentra el cráneo del santo y bendijo el “agua de San Alberto”. Asimismo, participó en la popular procesión que lleva la imagen del santo, tanto al ayuntamiento, donde fueron recibidos por el alcalde, como a la catedral donde el obispo, Monseñor Pietro Maria Fragnelli, hizo una hermosa oración ante el patrón de la ciudad.
Que San Ángel y San Alberto, santos primitivos de la Orden, nos ayuden a ser fieles a nuestro carisma y generosos y creativos en nuestra vida carmelitana.

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.