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Gestión de los bienes culturales

Gestión de los bienes culturales
18/2019 – 01 – 04

Un tema del que se habla poso, pero que tiene una importante relevancia en la vida de nuestra Orden, es la gestión de los bienes culturales que hemos recibido de las pasadas generaciones. Nuestros conventos, incluso los de más reciente fundación, tienen una rica memoria. Bibliotecas, archivos, objetos de arte e incluso de artesanía para el uso diario llenan nuestras casas. Toda esta riqueza es conocida, conservada y puesta a disposición de muchas personas que, de manera diversa y por diferentes motivos, se interesan por conocer nuestra historia y nuestra vida.
Por este motivo, a finales del pasado mes de febrero y primeros días de marzo (27 de febrero-2 de marzo) se ha realizado en el Centro Internacional San Alberto de Roma un curso de formación para archivistas, bibliotecarios y directores de museos carmelitanos, en el cual han participado, por diversos motivos, unas treinta personas, frailes O.Carm. y OCD, religiosas y laicos. Las conferencias trataron aspectos teóricos y prácticos sobre la gestión de los archivos y de las bibliotecas. Fueron muy valoradas las presentaciones de la biblioteca carmelitana de Cracovia y del museo del monasterio de Granada. Los participantes tuvieron además la oportunidad de visitar el archivo histórico de la Orden y la Biblioteca general carmelitana, con sede en el CISA, el archivo actual en la Curia general y la Facultad teológica del “Teresianum” de los Carmelitas Descalzos con su rica biblioteca especializada en espiritualidad.
Esta iniciativa, promovida por el “Institutum Carmelitanum” en continuidad con cuanto en años anteriores ha llevado a cabo la Asociación de Bibliotecarios Carmelitanos, ha sido muy valorada y es un augurio para continuar con otros encuentros semejantes.

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.