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América Latina Carmelitana se Reúne en el Salvador: ALACAR 2015

José Araujo Filho, TOC

Durante seis días, del 26 al 31 de octubre de 2015, la numerosa Familia Carmelitana se reunió en Ayagualo, departamento de La Libertad de la república centroamericana de El Salvador, para el IV Congreso de la Asociación Latinoamericana de los Carmelitas, ALACAR.

Nos congregamos cerca de 130 personas procedentes de 18 países: Estados Unidos de América, México, República Dominicana, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, e Italia, además, obviamente, de El Salvador, el país anfitrión.

Fueron unos días de intenso trabajo intelectual con diez conferencias de gran interés, que nos ayudaron a adquirir nuevos conocimientos sobre la actividad reformadora de Santa Teresa de Jesús y también a profundizar la reflexión sobre el camino del alma del cristiano en la búsqueda de la perfección de la séptima morada.

Asimismo, fueron días de vivencia auténtica de fraternidad, especialmente en los momentos de pausa, en las comidas y en la peregrinación a lugares relacionados a mártires de la guerra civil en El Salvador. Las colas hasta el comedor y las mesas se convirtieron en ocasión privilegiada para el conocimiento del otro, sin que importase el país de origen, la lengua, fuese portugués o español, o ser miembro OCD u O.Carm. De este modo, entre frijoles, tamales y pupusas, compartíamos nuestras experiencias, nuestra comprensión del Carmelo y nuestros anhelos misioneros para la construcción de la Justicia, la Paz y el Reino.

Dos momentos diarios de oración común nos reunían en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, donde fueron colocadas dos imágenes al lado del altar: la Virgen del Carmen y la patrona del encuentro, Santa Teresa de Jesús. Por la mañana, cantábamos las alabanzas al Señor, pidiéndole su bendición para el estudio y el trabajo de cada día. Al caer de la tarde, la celebración de la Eucaristía nos llenaba de agradecimiento al Señor, por la entrega de Su propio Hijo para rescatarnos a nosotros pecadores.

De gran significado cultural y fortísimo impacto espiritual fueron las visitas culturales del viernes, 30 de octubre, en las que tuvimos la oportunidad de conocer los hechos del pasado reciente de El Salvador y la lucha del bravo pueblo salvadoreño por la justicia y la paz.

Por la mañana visitamos la Universidad de Centro América, que cumple cincuenta años. Fuimos recibidos en la Parroquia Jesucristo Libertador, dónde el P.José María Tojeira, SJ explicó el significado profundo del martirio de seis sacerdotes jesuitas y dos laicas que simplemente estaban en el sitio en una hora casual. Fueron ejecutados en la madrugada por militares que no aceptaban las ideas que los sacerdotes jesuitas expresaban en las clases y por la radio de la Universidad. Después, un joven alumno nos llevó al local de la ejecución, hoy transformado en jardín, y, luego, a la sala de los Mártires: fotografías impactantes de los cuerpos mutilados por balas explosivas.

El Provincial de Centroamérica, P. Oswaldo Escobar, OCD, inició el ciclo de conferencias con el tema“Las conversiones teresianas”, presentando cuatro momentos de la vida de Santa Teresa: a) el período de discernimiento y la aceptación de la vocación; b) Teresa encuentra en la oración el puente para las mercedes del Señor; c) delante de la imagen del Cristo de las llagas, comprende que Jesús murió por ella; d) y, finalmente, se dio cuenta de que ciertos afectos no son buenos porque esclavizan y ocupan el tiempo que debería ser dedicado a Dios.

La Hna. Mariveld Bravo, CM, expuso dos temas: “Teresa Maestra de Humanidad” y, por la tarde, “Teresa y la Mujer Latinoamericana”. En su ponencia, la Hna. Mariveld partió del episodio de la mujer samaritana y de Jesús al lado del pozo que le dice: “Dame de beber” y de ahí traza un paralelo con la vida de Santa Teresa en la España delsiglo XVI como mujer y católica, en un ambiente anti femenino, donde la mujer no era valorada sino segregada por la sociedad, sin oportunidades de estudio. Era la época del Renacimiento, de las últimas guerras contra los moros, de la reforma protestante, del descubrimiento del Nuevo Mundo, el continente americano.

          En la ponencia de la tarde, la Hna. Mariveld afirmó que hoy todos estamos llamados a ser portadores de la Buena Nueva. A pesar de la heterogeneidad del panorama latinoamericano, hay que buscar los aspectos comunes, entre ellos la manifiesta desigualdad entre hombre y mujer.

Si el primer día fue dedicado a Teresa como mujer, el segundo ofreció temas sobre Teresa como mística.

El P. Daniel de Pablo Maroto, OCD, al no poder asistir, envió el texto sobre Teresa y los movimientos espirituales de su tiempo, presentando también cuál era el clima espiritual e intelectual del siglo XVI, impregnado de la idea de renovación en todos los campos, también el del arte (Renacimiento y Humanismo). Teresa convivió con la España de la Inquisición, de las tres etnias y religiones (judíos, musulmanes y cristianos). También era la época de los “Recogidos”, del erasmismo, del iluminismo, de la Reforma luterana, de beatas y beaterios.

Por su parte, el P. Pablo Ureta, OCD, de Argentina, abordó la experiencia mística y espiritual de Teresa a partir de los conceptos de divino y humano, pues la vivencia espiritual de la santa se da junto con la experiencia humana. Cuanto más espiritual más humana era Teresa.

Concluyendo el segundo día de ponencias, el P. Alfredo Guillén, O.Carm., trató de Teresa y los movimientos espirituales en América Latina. Puso como ejemplo la vida de Teresa, que supo dejar el centro, salir de las paredes del claustro, para construir nuevas experiencias y realidades con una propuesta de reforma de la Orden del Carmen. Del mismo modo, la Iglesia de América Latina también ha empezado a construir su modelo a partir de Medellín, Puebla y Aparecida, formando cada vez más una identidad pastoral propia.

Teresa como profeta fue el eje de las conferencias del día 29 de octubre. El P. Fernando Millán, O.Carm., Prior General de la Orden de los Carmelitas, presentó el tema “El profetismo en la espiritualidad del Carmelo”, mostrando cómo el Carmelo está profundamente arraigado en los países de América Latina. Partiendo de la historia de la Orden y recordando las figuras de Elías y Eliseo, la Regla de San Alberto y la vuelta a Europa, el P. Fernando ofreció pistas claves para el profetismo de hoy: a) profecía de la formación, para evitar la rutina de los exclusivismos, integrando las ideas de los otros, que nos complementan; b) la profecía de la inculturación, que rompe los esquemas culturales en que, a veces, nos aprisionamos; c) la profecía del silencio, para que haya hombres y mujeres de opinión firme, pero no egoísta, y para evitar la superficialidad de un mundo sofocado por ruidos, para tener presente que “es en el silencio donde nos habla Dios”; d) la profecía de la religiosidad popular, purificándola, evangelizándola y dejándose evangelizar por ella, y reduciendo el grado de sentimentalismo. Mirar hacia la tradición del Carmelo e incluir en ella la religiosidad popular, eso es profecía.

El Prepósito General de la Orden de los Carmelitas Descalzos, P. Saverio Cannistrà, OCD, presentó el profetismo a partir de la mística teresiana, mostrando cómo Teresa tiene la capacidad de hablar a todos desde su experiencia personal con el Dios vivo, enseñándonos cómo vivir el Evangelio. Su apertura a la inspiración del Espíritu Santo no es una explosión de entusiasmo sentimental, al contrario, la mística de Teresa es profética: denuncia, desvela, pero no condena, sólo siente pena. Sin perder la firmeza, encanta.

Mons. Silvio José Baez, OCD, obispo auxiliar y vicario general de la Arquidiócesis de Managua en Nicaragua, nos habló en tres momentos distintos. En el primero, Mons. Baez esbozó un interesante estudio sobre la Evangelii Gaudium: paralelismo y aplicaciones, haciendo una lectura comparativa entre las enseñanzas de la exhortación apostólica del Papa Francisco y los escritos de la Santa Doctora, especialmente en lo que se refiere al dinamismo evangelizador y al salir de sí mismo al encuentro con Jesús, al no espantarse de la cruz, y a la comprensión del Evangelio como expansión del Amor, como el bien supremo.

El viernes 30 de octubre escuchamos de nuevo al obispo nicaragüense durante la visita a la humilde casa donde vivió quien fuese Arzobispo de San Salvador, Mons. Oscar Ranulfo Romero. Fue un momento de fuerte contenido histórico y de presencia viva del martirio, es decir, del testigo cristiano que se pone al lado de su pueblo frente a los poderosos y verdugos que lo explotaban y mataban.

Concluyendo las actividades de aquel día tan lleno de testimonios, Mons. Baez pronunció la homilía durante la celebración eucarística que presidió en el mismo altar donde Mons. Oscar Romero fue herido mortalmente por la bala de una mano asesina el 24 de marzo de 1980, en el momento del ofertorio. La Capilla está en el terreno del Hospital de la Divina Providencia, a pocos metros del lugar donde vivía Mons. Oscar Romero, mártir, hoy beatificado y en proceso de canonización.

El sábado 31 de octubre fue día de despedidas. Se había clausurado el IV Congreso ALACAR. Por ello, quedamos muy agradecidos al P. Raúl Maraví Cabrera, O.Carm., Consejero General para América; a Fray Luis David Pérez, OCD, fraile carmelita descalzo de El Salvador, y al P. Francisco Javier Mena, OCD, Definidor para América Latina, por este encuentro que reunió a tantos representantes de la gran Familia Carmelita latinoamericana O.Carm. y OCD.

Regresamos a nuestras casas llevándonos entrañables memorias de momentos de estudio, de profundización, de confraternización y de alabanzas a Dios en la Casa de Retiro de los Salesianos, y también del exuberante paisaje de un verde impresionante en el pequeño y bello país de El Salvador, bañado por el Océano Pacífico.

¡Hasta algún nuevo lugar de Latinoamérica para el ALACAR 2018!

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.