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Carmelitas en Colombia

P. Andrés Gamboa, O.Carm.

La presencia carmelita en Colombia se remonta a los años 70 cuando varios frailes de diversas provincias formaron lo que acabaría siendo la Delegación General Tito Brandsma (DTB).

Por su parte, el trabajo misionero de la Provincia Italia en el norte de Colombia se inició a inicios de los años 90 aunque esta  realidad fue recién formalizada por dicha Provincia en el año 1999.

En la actualidad esta misión está conformada por un total de 38 personas, cifra que incluye a: 11 postulantes, 4 novicios, 14 estudiantes profesos y 9 profesos solemnes. El responsable de la misión es el P. Lauro Negri, O.Carm., el único italiano en la comunidad.
Asimismo, desde su nacimiento esta misión recibió el apoyo y la presencia de una laica consagrada, la Srta. Oliday del Carmen Silva Paz, en vistas a extender la presencia carmelita a una rama femenina en el futuro.

Ministerios
La comunidad  de Arjona,  lugar de fundación del Carmelo Colombiano de la Provincia Italiana, va caminando cada día mejor a pesar de haber pasado situaciones difíciles.

En este momento podemos decir que vamos creciendo en espíritu de fraternidad y hemos logrado un mejor ambiente de comunidad.

Actualmente tenemos muchos retos: seguir ganando niveles más profundos de comunicación, combinar la necesaria atención hacia adentro con la no menos necesaria proyección hacia fuera, afrontar un tiempo de cambio de época y de cultura… ¿cómo anunciar a Jesucristo en este contexto? ¿cómo asumir las “pro-vocaciones”?

Por otra parte, asumimos la formación de una generación joven diferente a muchos de nosotros y que está influida por falsos valores, superficialidades, consumismo, y sobre todo un mortal individualismo. A esto se añade el empobrecimiento creciente de las mayorías populares, apenas controladas en sus inconformidades con programas de “beneficencia” que producen una generación de pordioseros, donde parece no haber lugar para el compromiso por la justicia social. Podríamos decir que se trata de la ley del “sálvese quien pueda” y la lógica de la “población sobrante”.

Es importante señalar que la crisis económica de Italia provoca un frenazo en la economía dependiente de nuestra comunidad en Colombia: prácticamente recibimos casi todo de parte de la Provincia de origen, mientras vamos buscando formas para  responder, al menos en parte, a los gastos que demanda sobretodo la formación de nuevas vocaciones al Carmelo.

En medio de estos desafíos nos esforzamos por vivir la comunidad. Contamos con nuestros espacios de oración comunitaria, con la eucaristía diaria concelebrada y la Lectio Divina.

Ciertamente nos falta caminar más, pero el ambiente general es bonito, corresponsable, y con muchos espacios para el diálogo. También los “capítulos” (encuentros previstos cada semana) nos han  ayudado a caminar juntos. Vamos creciendo en la fraternidad y nos esforzamos por construirla. Tratamos de vivir con austeridad y sencillez.

Por otra parte, estamos avocados a la formación de los jóvenes que llegan a nosotros con el interés de conocer el Carmelo e integrarse a él. Un reto que hallamos en nuestro trabajo formativo es el de cómo introducir a los jóvenes al conocimiento de la realidad socio-política de su país en vistas a una presencia y un mensaje  acertado en el contexto de marginación y exclusión que vivimos.

Pastoral, Misión y Servicio
Desde nuestra parroquia en Arjona damos atención a varios pueblos aledaños (Rocha, Puerto Badel, Gambote y El Pueblito). Algunas de estas poblaciones son extremadamente pobres y de origen africano.

También damos servicio al pueblo de Dios por medio de la pastoral educativa ya que contamos con un colegio. Este espacio absorbe la atención de todos los miembros de la fraternidad. Trabajamos con casi mil niños y adolescentes que estudian en este centro educativo y reciben un acompañamiento diferente, que busca construir lo humano, lo cristiano y lo carmelitano. Ubicado en un entorno de pandillas, prostitución infantil, maltrato intrafamiliar, hogares desbaratados, alcoholismo, droga… nuestro colegio carmelita busca ser un espacio con sabor familiar que suple a la carencia afectiva y de esperanza  que se observa en la juventud. Es nuestra manera de ejercer una diaconía, costosa y difícil, que entre otras cosas nos obliga a interactuar con unas autoridades educativas y políticas no ciertamente preocupadas por servir, ayudar, y solucionar situaciones. Buscamos implementar la pedagogía del amor que brota del evangelio.

Por otra parte, un bellísimo trabajo que realiza la comunidad se da en los comedores “Quilombos Fraternos”. Nuestros comedores funcionan regularmente, garantizando un plato de comida para alrededor de 1200 niños. En los barrios favorecidos con un “Quilombo fraterno” se va construyendo comunidad poco a poco.

Finalmente, deseamos mencionar nuestra presencia en Aguachica, conformada por dos sacerdotes y un grupo de postulantes, y que a través de la parroquia tiene cura pastoral de 14 zonas y de un pequeño centro de espiritualidad que está tratando de formar un pequeño grupo de laicos carmelitas(TOC).

En Bogotá la presencia es reciente, desde el 28 de enero de 2012. Aquí tenemos una casa de formación y los jóvenes frailes estudian en la Pontificia Universidad Bolivariana, con  sede en el seminario mayor diocesano de la arquidiócesis de Bogotá.

 

Citoc Magazine No2 2012

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.