Pasar al contenido principal

Carta del P. General sobre la revista de CITOC

Prior General, P. Fernando Millán, O. Carm.

Citoc Magazine

Este artículo es de la Revista de CITOC

La Revista de CITOC es publicada dos veces al año por la Orden de los Carmelitas. Las noticias, información, artículos, cartas, fotografías y otros materiales envíados, se convierten en propiedad de la Revista de CITOC.

Los nuevos métodos informáticos ofrecen, entre otras muchas posibilidades, la facilidad de recibir información casi instantánea, de manera económica y continua. Durante los últimos años Citoc-on-line ha venido desempeñando esa función con regularidad. Son muchos los miembros de la familia carmelita que hoy se sienten más ligados a la Orden por el hecho de que están informados casi “en tiempo real” y sienten las vibraciones y el pulso del Carmelo del siglo XXI.

Pero se hace necesario también otro tipo de información que vaya más allá de lo inmediato. A pesar de que no pocas congregaciones y órdenes religiosas han suprimido la publicación de boletines impresos a nivel internacional, hemos creído conveniente relanzar una versión impresa de Citoc que, de algún modo, complemente y enriquezca la versión informática. A pesar de la subida generalizada de los precios del correo y del papel, creemos que merece la pena hacer este pequeño esfuerzo para acrecentar nuestra información, para sentirnos parte de una familia que camina, que vive, que trabaja, que trata de ser testimonio de la presencia de Dios en nuestras vidas.

He comprobado en muchos de los viajes que he hecho a lo largo del mundo, que la presencia carmelita en estos países es muy rica y activa: misiones, colegios, parroquias, trabajo en el ámbito de la cultura o de la justicia y la paz… También es necesario dar una buena información sobre eventos e iniciativas que se dan en un nivel más amplio (congresos, beatificaciones, encuentros internacionales, gobierno de la Orden, etc.). Conocer nuestra realidad nos ayuda a aumentar nuestra autoestima como familia religiosa, a celebrar el trabajo que nuestros hermanos y hermanas están realizando, y a dar gracias a Dios por lo que Él va haciendo a través del Carmelo, al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios.

En el comienzo de esta nueva singladura de Citoc, quisiera recordar el testimonio del Beato Tito Brandsma que fue un verdadero pionero de la presencia de la Iglesia en la prensa y en los medios de comunicación. Con gran entusiasmo trabajó toda su vida en diversos periódicos y revistas y, a su vez, reflexionó sobre la importancia de estos medios para la vida social y para la evangelización y sobre los criterios éticos que deben darse en el campo de la comunicación. Su mensaje resulta actual hoy más que nunca y algunas de sus conclusiones se anticiparon en más de treinta años a lo que afirmaría después el Concilio Vaticano II en su célebre decreto Inter Mirifica, cuyo proemio creo merece la pena reproducir aquí:

Entre los maravillosos inventos de la técnica que, el ingenio humano, principalmente en estos días, extrajo de las cosas creadas con la ayuda de Dios, la Madre Iglesia acoge y fomenta aquellos que miran principalmente al espíritu humano y han abierto nuevos caminos para comunicar facilísimamente las noticias, ideas y órdenes. Entre tales instrumentos sobresalen aquellos que por su naturaleza no sólo pueden llegar a cada uno de los hombres, sino a las multitudes y a toda la sociedad humana, como la prensa, el cine, la radio, la televisión y otros que, por ello mismo, pueden llamarse con toda razón medios de comunicación social… (Inter mirifica, 1)

Agradezco de todo corazón el servicio de los hermanos que hacen posible esta nueva edición de Citoc y le pido a Nuestra Madre del Carmen, Stella Maris, que éste sea verdaderamente un Centrum Informationis totius Ordinis Carmelitarum… que brille e ilumine a la gran familia carmelita en el mundo.

shieldOCarm

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.