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Carta del Prior General

Fernando Millán Romeral, O.Carm., Prior General

Roma, 25 de marzo de 2012
Prot. 63/2012

 Queridos hermanos:

            Del 5 al 16 de septiembre de 2011 tuvo lugar en el Mount Carmel Centre (nuestra casa de Niagara Falls, Canadá) la Congregación General, la reunión más importante de la Orden entre un Capítulo General y otro (cfr. art. 285 de las Constituciones). Como sabéis, el tema central sobre el que versó nuestra reflexión fue la identidad de la Orden en el marco de la Iglesia actual.

Con este tema se pretendía seguir el proceso de reflexión iniciado en los últimos Capítulos generales, así como en el Consejo de las Provincias de 2009 que tuvo lugar en San Felice del Benaco, Italia. Como lema de esta Congregación elegimos una frase de la llamada Rubrica prima, Qualiter respondendum sit quaerentibus (“De qué modo se deba responder a los que nos pregunten”), en la que se refleja de algún modo esa preocupación por la identidad y por la misión de la Orden.

            Como ya he señalado en diversos foros, creo que la Congregación General se  desarrolló en un ambiente muy positivo, con un verdadero deseo de seguir sirviendo generosamente al pueblo de Dios, pero siempre profundizando en nuestra identidad y siendo fieles de forma creativa a nuestro carisma y espiritualidad. En ese proceso de reflexión nos ayudaron varios expertos de diversas procedencias. Como fruto de nuestra reflexión se elaboró un mensaje final que os fue enviado a través de nuestro servicio Citoc-online (104/2011). El documento subraya los puntos esenciales que aparecieron a lo largo de la reflexión y que, en cierto modo, marcan las líneas para nuestro próximo Capítulo General que, Dios mediante, tendrá lugar del 2 al 21 de septiembre de 2013. Entre ellos, yo destacaría la llamada a desarrollar el ideal contemplativo de nuestra Orden (del que deberían brotar todos nuestros apostolados), la llamada insistente que se nos hace desde diversos ámbitos a ser “testigos de esperanza” y la importancia de la misión en la Orden hoy (nuevas presencias, inculturación, formación en las zonas emergentes, etc.).

            No queremos que esta reflexión termine con la Congregación General, sino que pretendemos que, en muy diversos niveles (personal, comunitario, provincial), la misma pueda continuar. Para ello, os mandamos estos materiales en forma de cuestionarios en los que, tomando como base el documento final de la Congregación, os invitamos a una reflexión y una profundización en los temas que ahí aparecen. Se trata solamente de un instrumento de trabajo que puede utilizarse en vuestras reuniones comunitarias, en un día de retiro, en una asamblea provincial, etc. No tenéis que mandar ningunas conclusiones, es solamente una sugerencia para aquellos que, en sintonía con toda la Orden, quieran reflexionar sobre estas cuestiones tan importantes para nuestro presente y nuestro futuro. Usadlos como creáis conveniente y a vuestra discreción. Aunque en principio van dirigidos a los frailes, es posible (incluso conveniente) que sean utilizados por otros miembros y grupos de la familia carmelitana que sin duda enriquecerán nuestra reflexión.

            Así, de forma humilde y casi “familiar”, nos encaminamos hacia el próximo Capítulo General, sobre el que hemos comenzado ya a trabajar en nuestro Consejo. Falta todavía mucho tiempo, pero no estará de más empezar a prepararnos seriamente para que pueda ser un momento de gracia, de encuentro y de crecimiento para toda la familia del Carmelo.

            Que la Virgen del Carmen, la stella maris, nos guíe y acompañe en esta travesía. Recibid un fuerte abrazo, con verdadero afecto fraterno.

 

Fernando Millán Romeral, O.Carm.

Prior General

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.