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De Oriente a Occidente

P. Rafale María López Melús, O.Carm.

P. Rafael Maria Lopes Melus, O.Carm,

Nació el 25.02.1928 en Viver de la Sierra (Zaragoza; España) y es el quinto de ocho hermanos, de los cuales cuatro son sacerdotes.

Profesó como carmelita en Onda el 08/09/1946. Realizó sus votos solemnes en Roma el 30. 10. 1949. Fue ordenado sacerdote en Roma el 06.07.1952.

Varias Órdenes nacieron en Oriente, pero una sola ha perdurado hasta ahora. La semilla que cayó en la santa Montaña del Carmelo echó profundas raíces y creció como el grano de mostaza de la parábola del Señor (Mt 13,31; 17, 19; Mc 4, 31; Lc 17, 6).

Vale la pena recordar un precioso testimonio de un historiador Jaime de Vitry- que fue obispo de Acre (1216-1228), en su Historia Orientales, que nos cuenta cómo vivían los carmelitas de este tiempo en las laderas del Monte Carmelo:

"Santos varones que renunciaban al siglo, atraídos de varios afectos y deseos, y encendidos en el fervor de la religión, escogían para sí los lugares más convenientes a su propósito y devoción... Otros, a ejemplo e imitación del santo y solitario varón Elias Profeta, en el monte Carmelo, y principalmente en aquella parte que está sobre la ciudad de Porfiriza, que hoy se apellida Haifa, cerca de la fuente llamada de Elias, no lejos del monasterio de la bienaventurada virgen Margarita, llevaban vida solitaria en los alvéolos de pequeñas celdas, melificando dulzura espiritual a manera de abejas del Señor".

A pesar de ello, algunos carmelitas vinieron a Europa con alguna misión concreta, como ya vimos en la aprobación de la Regla. Pero se da eI 1238 como fecha común de la emigración, un tanto masiva y oficial.

Debido a las continuas guerras en Palestina, fueron abandonando el Monte Carmelo y regresando a Europa, donde fundaron 152 comunidades, a lo largo del siglo XIII. Se establecieron en los burgos o en las ciudades, cerca de las universidades. Para fundar dentro de la ciudad se necesitaba permiso del Obispo. A nadie se le impedía fundar fuera de la ciudad. Los que habían fundado fuera de la ciudad, para pasarse dentro de la ciudad, necesitaban el permiso del Papa.

"En el día de la fiesta de san Elías, le vamos a pedir el gran don de la oración, que constituye la esencia de la vida carmelitana" (Bta. Isabel de la Trinidad, t1906, n. 59).

Hasta 1242 el Prior del Monte Carmelo lo era también del resto de Comunidades. Entre 1242 y 1246 nacieron las Provincias, bajo la autoridad del Prior General. La lista de los Priores Generales es a partir de 1266.

Algunos de aquellos eremitas del Carmelo eran cruzados y sentirían alegría de poder volver a su tierra de origen, pero también una gran pena por abandonar aquellas tierras donde habían nacido para la vida religiosa y que les recordaban tantos episodios de la vida del Maestro. El mismo papa Inocencio 1V Io dejaba escrito en su bula del 27.7.1246 al afirmar que esta decisión de emigrar a Europa la tomaron "por la persecuciôn de los sarracenos, no sin pena y aflicción de espíritu".

Parece ser que las primeras fundaciones que realizan en Europa son en Alemania, Inglaterra y Francia: Chipre, Mesina, hulne, Aylesford, Valenciennes, Colonia...

Según una antigua tradición, el rey san Luis IX de Francia, después de la derrota de la Cruzada, estuvo con los carmelitas en el Monte Carmelo y se llevó consigo algunos religiosos para hacer una fundación en París.

En todas las naciones el pueblo los recibió muy bien, pero no así algunos religiosos y clérigos. Varios Papas y Reyes intervinieron en su defensa.

En el capítulo general celebrado en Londres en 1254 se decretó fundar en España, que estábamos metidos en la Reconquista contra la morisma, pero parece que no llegó a fundarse hasta el 1277, con el convento de Sangüesa (Navarra), que sería el primero de la Península, al que seguirían Lérida en 1278, Valencia en 1281, Zaragoza en 1290, Barcelona 1293... Ya aparece como Provincia en 1281 y ocupaba el décimo lugar.

"Creo que es cosa piadosa dedicarse los carmelitas a las divinas alabanzas sin perjuicio ni injuria de nadie y ocuparse en cuanto contribuya al aumento del culto divino y sacar abundantes frutos espirituales. Esta ha de ser nuestra directiva, no lo que puedan prescribir los dominicos o los franciscanos... A los Hijos de Elías bástales no ocultar el talento que han recibido haciendo que el prójimo participe en sus cualidades y no omitiendo cuanto sea bueno y santo" (P. Juan Bta. Rubeo, General de la Orden, t 1578).

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.