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La Misión, de otra manera pero siempre de Cristo

Paul Kam, O.Carm.

Dice San Pablo en su primera carta a los Corintios que existen muchos clones, pero un solo Espíritu; muchos miembros, pero un solo cuerpo (cfr. 1Co 12, 13s). Así podemos seguir diciendo: muchas actividades misioneras, pero una sola misión, la de Cristo.

En esta ocasión, quiero compartir con vosotros otra forma de misión. Se trata de personas que, además de colaborar con su dinero o sus bienes para ayudar a los pobres, se involucran personalmente en la misión mediante la realización de obras concretas. Van al "terreno" aprovechando sus vacaciones u otro tiempo para conocer las realidades de la misión y actuar en consecuencia. Y junto con los beneficiarios de su ayuda, trabajan, manos a la obra, para realizar aquello que es más necesario. Luego vuelven a sus países respectivos, pero fortalecidos por la verdadera cara de la actividad misionera. ¿Por qué no llamar a esta experiencia "misión al estilo de Marta"? Os aseguro, ¡es un "no parar"!

Pues bien, del 6 al 29 de enero, llegaron a nuestra casa de Bobo una familia muy amiga de la comunidad carmelita. De hecho, no era su primera visita a Burkina ni su primer compromiso con la misión social que aquí desarrollamos. Sin embargo, era la primera vez que venía toda la familia: padres e hijos. Se trata de la familia Arroniz (Guillermo, Nines, Guille y Blanca).

Sus obras han marcado un antes y un después respecto a las instalaciones de la Policlínica y de la Escuela infantil del Complejo Escolar "Nuestra Señora del Carmen". Es una familia de artistas. En efecto, vinieron con el propósito de decorar las paredes con motivos infantiles. Así, en la Clínica, hicieron varios dibujos, tanto en el salón principal, como en las habitaciones de la sección de Pediatría, dando a estos lugares una cara más alegre, más bonita, como se puede comprobar en las fotos. De igual modo, después de pintar las aulas de infantil (que no lo estaban por falta de dinero), las decoraron con dibujos de animales y frutas, que hacen hoy "la gloria" de los niños y la particularidad de nuestra Escuela. A todo esto, hay que añadir también la fachada de la Escuela infantil que ha sido renovada también con una capa de pintura, de tal modo que estamos ahora disfrutando de un edificio totalmente renovado. Para realizar todo esto, nuestros amigos se repartían el trabajo. El padre haciendo los dibujos con lápiz y con una habilidad impresionante, la madre y los hijos aplicando los distintos colores de pintura. El padre retornaba para finalizar el trabajo con un magistral toque definitivo. Además, la simplicidad y la generosidad con que han estado con nosotros, a pesar de las molestias del calor y del polvo, han marcado a toda nuestra Comunidad, incluido el personal que trabaja tanto en la Escuela como en la Clínica. Un ejemplo edificante para nosotros: aprender a darse. Cabe subrayar que esta familia trabaja en colaboración con una fundación española coordinada por una señora llamada Carmen Astorga.

A Carmen, a la familia Arroniz y a todas las personas de buena voluntad que, de una forma o de otra colaboráis y sostenéis nuestra misión carmelita en Burkina, os damos las gracias. Sin todos vosotros no podríamos avanzar en la promoción social de nuestro pueblo. Gracias de parte de todos los carmelitas de Burkina Faso y de la Provincia Bética Carmelita y, sobre todo, de los niños de la Escuela infantil y de todos aquellos que, por enfermedad, frecuentarán la Clínica. Gracias.

¡Misioneros, con Cristo, por un mundo nuevo! ¡Adelante!

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Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.