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El Papa Abre Caminos de Adoración y Servicio

José Glez. Palma, O. Carm.

1. DAR SENTIDO PLENO A NUESTRA VIDA

El Papa está convencido de que estamos marcados por el relativismo, la ideología en la que no aparece nada definitivo y es necesario que el hombre se dé cuenta de que esta provisionalidad en la que nadie puede tomar decisiones definitivas,

porque todas mueren en un espacio de tiempo corto en el que es difícil consolidar toda la fuerza de nuestra vida. Por estas y otras razones y principalmente por su preocupación por el hombre, el Papa abre caminos nuevos que nos conduzcan a dar sentido pleno a nuestra vida y tiene una especial predilección, al dirigirnos su palabra, por inculcarnos a todos, sacerdotes, religiosos y laicos, la actitud de Cristo ante los problemas, que encontramos en nuestra vida y sentirnos llamados por Cristo para realizar el mayor espectáculo del mundo "ponernos en camino de adoración y servicio".

2. CAMINOS DE ADORACIÓN

El camino de adoración a Dios centraliza toda nuestra vida y nos conduce a un ejercicio de despojo de todo, dejar que Cristo ocupe el centro de nuestra vida, para entrar de lleno en la lógica de Jesús, que nos conduce a la salvación por la que nos consideramos hijos suyos y al que invocamos con el nombre de Padre y llegar a la misma situación que nos plantea San Pablo "no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mi" (Gal 2,20).

Salimos de nosotros, de nuestros proyectos y nos incorporamos al proyecto de Dios, que nos sumerge en una vida profunda de fe, para afrontar todos los problemas de la vida. Hemos dejado atrás los elementos de la cultura relativista y nos metemos en el mundo en el que debemos tomar decisiones libres que ocupan todos los espacios de nuestra incorporación al mundo de Cristo.

Estamos convocados en la Iglesia para vivir con Cristo, y lo primero que nos encontramos en este camino, es a Cristo que nos está esperando. Vamos como pobres hombres, que caminan con todo el bagaje de su vida y Él te está esperando para acogerte, para darte amor. Este simple encuentro con Cristo hace que nuestro corazón lata de una manera especial y nos da fuerzas para seguir caminando. Esta es una primera experiencia de fe y a partir de ahí seguimos los pasos del mismo Cristo arraigando en nuestra vida sus propios signos.

3. ACTITUD DE SERVICIO

En un mundo difícil debemos asumir, como el mismo Cristo, el compromiso de la fe, que nos conduce a decir sí a la Iglesia en su relación con el mensaje de Cristo y con su compromiso con el mundo con una actitud de servicio, que como nos dice Papa, es que "la Iglesia debe ir a la periferia, salir de sí misma e ir donde se encuentran los que no creen, en el anuncio de Cristo porque no lo conocían".

Este ir a la periferia es una decisión libre de emprender el camino como lo hicieron los Apóstoles, las primeras comunidades cristianas y a través de toda la historia de la Iglesia asistida por el Espíritu Santo. Su misión, nuestra misión, es construir puentes, no muros de incomprensión y aislamiento y dispuestos a escuchar a todos sin exclusión y anunciar a Cristo. Aquí, en la periferia, es donde nos encontramos con una nueva y variada realidad, personas, que necesitan el consuelo de las palabras, del amor y de la esperanza de Cristo y, al mismo tiempo, de comprensión y acercamiento ante su tremenda soledad y llevar el aire fresco luminoso de la misericordia y del amor de Cristo y de todos los que estamos con Cristo y participamos de su vida.

4. REALIDAD QUE ENCONTRAMOS

Nos encontramos con el mundo de los niños, un mundo difícil, que debemos analizar por las graves consecuencias que se derivan de la actuación de gran parte de la sociedad. Son personas sometidas al son de la economía, de la avaricia, de la corrupción y son víctimas de la prostitución, sometidos a un trabajo infame, convertidos en esclavos, viviendo en la miseria, en el abandono más absoluto y comprados como si fueran objetos y no sujetos de derecho, a vivir y crecer separados de una familia, sometidos a la explotación de todo tipo, secuestro, tráfico, venta y sin protección legal alguna. Para comprender este mundo hay que tener claridad de pensamiento y valentía para defender a estos niños víctimas de la sociedad.

5. LA AUTÉNTICA REALIDAD DEL MUNDO DEL TRABAJO

El inundo del trabajo nos llama la atención por su importancia en el que multitudes de hombres, mujeres y niños, han sido y son sometidos a esclavitud debido a que el medio social en el que viven lo consiente y porque la Justicia permanece ajena a esas arbitrariedades.

El mundo del trabajo es donde se demuestra, con más claridad, la dignidad del hombre, donde se desarrolla su propio ser, se siente útil para sí y para su familia, educación de los hijos, en sus relaciones sociales y acogido dentro de la sociedad. Un hombre sin trabajo es un perdido, es una persona, que camina sin rumbo, sin hogar, son personas indigentes, desarraigadas y su número aumenta todos los días en esta sociedad en crisis económica, personas inmigrantes desarraigadas de su familia y de su cultura.

En España hay más de seis millones de personas sin trabajo. Las consecuencias de esta situación de desempleo masivo afecta a todo el mundo. La falta de trabajo plantea un sinfín de problemas económicos y crea tensiones, contradicciones y conflictos, que se reflejan en un profundo malestar psicológico. El trabajo da una imagen de nosotros mismos y nos permite una posición social con un sentimiento de lidad y participación en todo el espectro social y la privación del mismo supone una serie de alteraciones, que suelen consistir en estados de depresiones y ansiedad con implicaciones en todos los ámbitos principalmente en el ámbito familiar.

6. OTROS PROBLEMAS

Parece que la sociedad se ha vuelto loca y además de esos problemas puntuales nos encontramos con un mundo donde la corrupción ha tomado cartas de ciudadanía, de libertinaje, de violencia, de desigualdad en la economía, donde la familia es pisoteada, la educación es tergiversada en sus principios más elementales de respeto, de solidaridad, de humanidad, donde la pornografía ha suplantado los principios éticos más elementales, donde es imposible establecer una escala de valores necesarios para solucionar los problemas de la sociedad y empezar a caminar todos juntas. Pedir a la sociedad, que cambie el dominio, el poder, la autoridad, su apariencia social, por una actitud de servicio, de solidaridad, de humildad, de amor, es algo así como pedir peras al olmo.

7. POSTURA DE LA IGLESIA

Sin embargo lo que es imposible para esta sociedad de las apariencias, de la corrupción, de la destrucción, de la violencia, de la cultura de la muerte, de una implacable tiranía con los más necesitados, es posible dentro de la Iglesia comprometida con las palabras del mismo Cristo "sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan... no será así entre vosotros, el que quiera ser grande entre vosotros sea vuestro servidor... " (Mt 20,26-27). Este es el camino del mismo Cristo en Pentecostés y que la Iglesia sigue al pie de la letra convencida de que hay que ayudar, comprendiendo, amando y dando esperanza.

Pentecostés es el aliento que insufla vida y paz, que aparece desde el principio y que busca la plenitud del hombre y su desarrollo en libertad. Cristo vino a sacarnos del fracaso del hombre, del mal uso de la libertad y la Iglesia continua con el mismo plan de Cristo. La comunidad de creyentes está investida, desde su principio, de la presencia del Espíritu Santo que siempre la acompaña y guía a los hombres hasta el final de los tiempos y esto nos permite no acostumbrarnos con una fe conformista, de fachada, adormilada y aburguesada, sin nervio evangelizador, aunque la sociedad, por causas de todos conocidas, nos da un poco de miedo y nos cuesta trabajo abandonarnos en los brazos de Dios.

Cuando el Papa se enfrenta con los problemas de hoy nos dice que tengamos esperanza y nos habla de la acción social de la Iglesia mediante Caritas. "Caritas tiene una doble dimensión: una dimensión de acción, acción social entre comillas, y una dimensión mística, es decir metida en el corazón de la Iglesia. Caritas es la caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, la ternura, la cercanía". Una Iglesia sin la caridad no existe.

Los cristianos, la Iglesia, impulsada por el Espíritu Santo, somos conscientes de que nuestra misión no se mide según con quien vas, ni por el número de hermanos con quien sales. No se mide por la fama de la familia, por el dinero, ni por lo guapo que eres, ni por la marca de ropa que llevas, sino que se mide por el sabor de la boca que dejas en los demás con tu presencia, se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros, se mide por el compromiso que cumples y las confianzas que traicionas. Se trata de amor, de respeto o el sentimiento que lleves dentro de tí y de cómo lo cultivas.

José Glez. Palma, O. Carm.

Como Carmelitas, Vivimos nuestra vida en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente con corazón puro y buena conciencia a través de un comprometiéndose en la búsqueda del rostro del Dios vivo (dimensión contemplativa de la vida), en la oración, en la fraternidad y en el servicio (diakonía) en medio del pueblo. Estos tres elementos fundamentales del carisma no son valores aislados o inconexos, sino que  están estrechamente ligados entre sí. 

Todo esto lo vivimos bajo la protección, la inspiración y la guía de María, la Virgen del Carmen, a la que honramos como “nuestra Madre y hermana”.