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Sábado, 05 Octubre 2019 09:11

Mensaje Final Del Capítulo General De Los Hermanos De La Bienaventurada Virgen María Del Monte Carmelo 2019

“Vosotros sois mis testigos” (Is 43, 10)

De una generación a la siguiente: llamados a ser fieles a nuestro carisma Carmelita

Nosotros, los frailes Carmelitas reunidos en el Capítulo General en Il Carmelo en Sassone, Italia del 10 al 27 de septiembre de 2019, procedentes de todas partes del mundo saluda a nuestros hermanos y hermanas de la Familia Carmelita: “a vosotros, la paz y la gracia de Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo”.

Una Orden mundial

Nos regocijamos al reunirnos como hermanos en el Carmelo. El Capítulo General es el signo principal de unidad en nuestra Orden en toda su diversidad. Es la reunión fraterna en la cual escuchamos al Espíritu Santo y a nuestro Señor Jesucristo para saber la voluntad de Dios para esta generación y para que sirvamos mejor a la Iglesia (Cf. Const. 255). La unidad en la diversidad ha sido muy evidente en este capítulo en esta reunión verdaderamente universal. Aunque hay diferentes partes de la experiencia de la Orden por una disminución en el número de miembros y también muchas partes de la Orden están experimentando un crecimiento constante en el equilibrio de los estudios demográficos para un futuro sólido de la Orden. 

Nos hemos regocijado por la presencia de muchos hermanos de las áreas emergentes de la Orden, agradecido a la siempre creatividad del Espíritu Santo a nuestros misionarios en el pasado y presente y a las provincias fundantes por su visión del futuro y generosidad. La diversidad en nuestro capítulo ha enriquecido nuestras debates y reflexiones, nuestra fraternidad y oración.

Transmitir la tradición

A través de las conversaciones, reflexión personal y el grupo de compartir en nuestros días juntos, hemos reflexionado en el tema del capítulo, transmitiendo nuestra tradición de una generación a otra. Damos gracias a Dios por el carisma y la tradición rica que ha sido transmitida a nosotros a través de nuestra historia. Sin embargo, reconocemos, que “la tradición seguirá viva en la medida en que sea transmitida de una generación a la siguiente” (de la conferencia de Michael Casey, OCSO en este capítulo). Esta responsabilidad nos reta a un profundo conocimiento y más vivencia entusiasta fuera de nuestra tradición. No podemos pasar esto a nuevas generaciones al menos que lo poseamos, interioricemos y hacerlo nuestra manera de vivir. Como resumen de las respuestas a la Instrumentum laboris presentado por la Comisión Preparatoria para dar fe en el capítulo, nosotros mismos nos damos cuenta que “hay un espacio entre el ideal Carmelita que somos llamados a vivir y la realidad de nuestras vidas”. 

Además, de los reportes de los miembros del Consejo General saliente llamó nuestra atención la urgencia de priorizar la formación al nivel inicial y permanente. Dicha priorización hizo eco a través de nuestras discusiones. Ha sido subrayado que la formación Carmelita no puede limitarse al noviciado, pero debe continuar constantemente a través del proceso de la formación inicial y a lo largo de nuestra vida. A menudo hablamos de la formación como nuestra prioridad, pero para que esto sea, es necesario que deban tomarse decisiones concretas y claras. 

El tema de transmitir la tradición fue desarrollado de manera amplia y profunda por el padre Saverio Cannistrà, superior general de los Carmelitas Descalzos en una charla que dio en el día dedicado a la Familia Carmelita. En este día tuvimos la alegría de dar la bienvenida entre nosotros a varios miembros de la Familia Carmelita, ambos religiosos y laicos y escuchando a algunos de ellos cuando compartieron sus experiencias de testimonio del carisma Carmelita.

El padre Saverio insistió particularmente sobre la necesidad de formación, de no limitarse a transmitir conceptos e información. Sobre todo, debe apuntar en la transmisión de un estilo de vida. Debe transformar los corazones y no solo las mentes. Esto sólo se puede hacer por religiosos y comunidades que realmente han hecho a Cristo el centro de sus vidas e irradian a menudo sin saberlo por su experiencia en Cristo. La formación tiene lugar en un diálogo personal sincero entre el formador y la persona en formación, en el diálogo del corazón cuestionado de la persona en formación y con la experiencia de un discípulo que ha estado en el camino del seguimiento de Cristo ya por algún tiempo. En este encuentro de dos experiencias espirituales ambos son enriquecidos a medida que cada uno sigue creciendo en el discipulado.

El capítulo afirmó que la comunidad es esencial para nuestra forma de vida Carmelita. Discutimos el número de Carmelitas necesarios para tener una comunidad saludable, comunidad capaz de sostener una estructura regular de la liturgia, reuniones comunitarias y comidas comunes. Los números variaron, pero la preocupación por la comunidad fue compartida por todos. 

Tradición siempre nueva

El padre Michael Casey, OCSO en su charla abordó el dinamismo de la tradición. Somos consciente de que:

La tradición sigue cambiando constantemente. Es siempre nueva, sin embargo, no pierde nada de lo que era. La tradición es un proceso de reformación continua de todo lo que se recibe en acuerdo con la situación emergente. La reformación no es una necesidad ocasional, pero sí un componente integral del proceso. La forma de esta reformación no está determinada exclusivamente por lo que ha existido anteriormente; es una respuesta a los nuevos desafíos.  

Las varias reformas que han enriquecido nuestro testimonio de la tradición, pero también lo hace la publicación de las nuevas constituciones y su revisión a lo largo de nuestra historia. En este capítulo, después de mucha reflexión y discusión, hemos aprobado las revisiones de las Constituciones de 1995 para actualizarlas de acuerdo con los más recientes documentos de la Iglesia y de la Orden. También, las revisiones son necesarias para abordar nuevas situaciones y desafíos que la Orden se enfrenta en el mundo de hoy.   

Damos gracias a la comisión que en los seis años pasados trabajó en la preparación de las revisiones propuestas de las Constituciones. Esperamos que todos nos familiaricemos con las revisiones de las cuales han sido aprobadas en el capítulo y, por tanto, se conviertan realmente en pautas para la Orden.

Nuevas condiciones en nuestro mundo

El diálogo entre nuestra tradición y el contexto en el que vivimos es particularmente urgente en las nuevas culturas en las que la Orden ahora está presente, pero no se limita a estas. A medida que entramos en un nuevo período de la historia, inspirados por el Espíritu que actúa en todas las épocas y en la Iglesia, buscamos adaptar nuestra forma de vida a las nuevas realidades.

Cuando el género humano da principio a un nuevo período de la Historia, a nosotros los carmelitas, animados por el Espíritu que obra en la Iglesia, intentamos adaptar a las nuevas condiciones nuestro programa de vida, esforzándonos por entender los dignos de los tiempos y por examinarlos a la luz del Evangelio y de nuestro patrimonio espiritual, para encarnarlo en las diversas cultural. (Const. 13).

Ante la violencia imperante, el abuso, el rechazo de aquellos que son diferentes, todos debemos volver a creer en la bondad, la amistad y la fraternidad. El testimonio profético que estamos llamados a dar, a imitación de Elías, como un baluarte contra la tentación de dormir o admitir la derrota (del discurso de Bruna Costacurta al capítulo; 1 Re 19, 5).

Como el P. Casey nos desafió, para ser proféticos, necesitamos sacudirnos las limitaciones del capitalismo, el consumismo y la explotación. “Pero hay más. Necesitamos permitir que la gracia de nuestro carisma florezca y dé frutos en nuestras vidas individuales y comunitarias. Ser lo que debemos ser en medio de las realidades cotidianas ordinarias”.

Dimensión mística

En el transcurso de nuestro capítulo enfatizamos la necesidad de alcanzar un equilibrio en nuestro carisma. Durante el día de retiro y antes de las elecciones de los cargos, nuestra hermana de la provincia holandesa Anne-Marie Bos nos recordó que el Beato Tito Brandsma recibió la tradición carmelita, la estudió, la amó y la interiorizó. La vivió de una manera muy personal y creativa, siendo un verdadero contemplativo que vivió una vida muy activa.

El beato Tito entendió la mística como una llamada dirigida a todos y habló de una mística cotidiana, convencido de que Dios es el fundamento de nuestro ser y que se puede encontrar siempre y en todas partes. Es el modelo de la nueva síntesis de los elementos de nuestro carisma que cada generación tiene que hacer para mantener viva y relevante nuestra tradición. El ejemplo del Beato Tito también nos estimula a compartir nuestra tradición con todos.

Mensaje del papa Francisco

En una audiencia con el papa Francisco, se animó a los Carmelitas a buscar el rostro del Dios vivo a través de la oración, la fraternidad y el servicio. El Papa subrayó tres temas para tener en cuenta y practicar:

  • Los Carmelitas necesitan una relación personal con el Señor, alimentada a través de la soledad, la contemplación y el desapego. Este estilo Carmelita permite a los Carmelitas servir al pueblo de Dios en cualquier ministerio o apostolado.
  • El Papa citó a Santa María Magdalena de Pazzi, quien advirtió sobre el peligro de la rutina y de la “tibieza”. Tenemos que vivir más “dentro” de nosotros mismos para poder “salir” y acompañar a las personas en su viaje hacia Dios. La serenidad y la alegría deberían ser el sello distintivo de nuestro trabajo con la gente.
  • Especialmente, necesitamos corazones tiernos y compasivos para seguir siendo sensibles a los sufrimientos de las personas que nos rodean. Cuando no somos fieles en nuestra vida interior, es posible que ya no veamos este sufrimiento. El Papa citó al Beato Angelo Paoli, quien dijo: “El que ama a Dios debe buscarlo en los pobres”. Y el Papa Francisco dijo que la ternura “al estilo de Jesús” nos mantendrá alejados del “pseudomisticismo” y de la "solidaridad de fin de semana" que nos tienta a alejarnos del sufrimiento del cuerpo de Cristo. “Las heridas de Jesús son visibles hoy en los cuerpos de nuestros hermanos y hermanas despojados, humillados y esclavizados”.

Nos gustaría terminar nuestro mensaje compartiendo con ustedes, nuestros hermanos y hermanas, el desafío que nos planteó el Arzobispo José Rodríguez Carballo, OFM, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. En su homilía, basándose en la historia del profeta Elías al capítulo en 1 Re 19, Carballo nos llamó a seguir los tres mandatos divinos dirigidos a Elías: Levántate, come y camina. No debemos desanimarnos, sino levantarnos con esperanza, convencidos de que Dios todavía está trabajando en el Carmelo, en la Iglesia y en el mundo, incluso en estos tiempos difíciles. Alimentados por la Palabra de Dios, por la Eucaristía y los sacramentos, continuamos nuestro viaje, fieles a nuestra identidad Carmelita y a la Iglesia, siempre dispuestos a continuar dando nuestro testimonio.

Que María, nuestra madre y hermana, Estrella del Mar, nos muestre el camino y viaje con nosotros, mientras continuamos viviendo en obsequio de Jesucristo, su Hijo, y transmitamos de una generación a otra la alegría de vivir el Evangelio al estilo Carmelita.

 

Publicado el 27 de septiembre de 2019 en Il Carmelo, Sassone, Italia.

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