La Delegación General de Colombia se reúne para discernir su misión
La Familia Carmelita de Colombia, frailes y laicos juntos, se reunió en Manizales el 11 de julio para pasar un día de oración, reflexión y diálogo sobre la vocación y la misión del Carmelo en el país, respondiendo al llamado del Capítulo General de discernir juntos esa misión. Participaron unas veinte personas, algunas de la propia comunidad de Manizales y otras que llegaron de todo el país.
El P. Pedro Arenas, uno de los fundadores de la Delegación, abrió el encuentro con un repaso de su historia: una presencia que comenzó en 1971 y creció, a lo largo de cinco décadas, hasta formar pequeñas comunidades mixtas de frailes y laicos caracterizadas por la sencillez, la hospitalidad y la responsabilidad compartida.
El encuentro se realizó al final de una semana muy intensa para la Delegación. La comunidad de Bogotá, formada por dos frailes y a la que se unieron miembros de la Familia Carmelita, llevó a cabo una actividad pastoral en las estribaciones occidentales de la Cordillera Oriental, cerca de La Vega, alojándose en la casa de Jorge Millán y Ángela Herrera de Millán, miembros de larga data de la Familia Carmelita cuya casa se ha convertido en un punto de referencia para muchas personas de los alrededores. Desde ahí, los frailes y los laicos carmelitas llegaron a comunidades de montaña donde los fieles tienen poco acceso regular a los sacramentos: celebraron la Eucaristía en las salas de estar de las familias, unguieron a los enfermos y simplemente se sentaron con la gente en sus casas. El viaje siguió luego hacia Manizales, siete horas atravesando los Andes, donde los frailes y los laicos comparten un hogar y recibieron al grupo durante los últimos días. El P. Nepi Willemsen, consejero general para las Américas, se unió a la semana como parte de una visita fraterna.
La semana terminó con la Eucaristía dominical habitual de la comunidad en Manizales, que se transmite en vivo cada semana para toda la comunidad de fieles en Colombia y más allá. Fue un cierre perfecto para una semana que demostró, una vez más, hasta dónde puede llegar una pequeña delegación.