El Papa celebra los 100 años de la Editorial Vaticana y destaca la importancia de los libros y la lectura
En un encuentro con los miembros de la Editorial Vaticana, que ha prestado servicio a nueve papas, el Papa León XIV les agradeció sus 100 años de servicio y reflexionó sobre la importancia de la lectura y los libros. La Editorial Vaticana se independizó de la Imprenta Vaticana, mucho más antigua, fundada originalmente en 1587.
Los libros ofrecen una oportunidad para pensar, dijo el Papa. La naturaleza física de un libro, especialmente en la era digital, nos recuerda la importancia del pensamiento, la reflexión y el estudio.
«La lectura», dijo el Papa, «nutre la mente» y «ayuda a cultivar un sentido crítico consciente y bien formado, protegiéndonos del fundamentalismo y los atajos ideológicos».
Por esta razón, el papa León animó a todos a leer libros «como antídoto contra la estrechez de miras, que se refleja en actitudes rígidas y visiones reduccionistas de la realidad».
Los libros también son una oportunidad para encontrarnos con los demás. «Cuando tenemos un libro en las manos», dijo el papa León, «nos encontramos con su autor en un sentido ideal. Al mismo tiempo, también nos encontramos con quienes lo han leído antes que nosotros, con quienes lo leen ahora y con quienes lo leerán en el futuro». Señaló que los escritores y los lectores tienen cada vez más oportunidades de reunirse para hablar y escucharse unos a otros.
Recordando el frecuente énfasis del papa Francisco en una «cultura del encuentro», el papa León sugirió que los libros sirven como puentes hacia los demás, fomentando el diálogo, enriqueciendo la comprensión y ampliando las perspectivas.
Por último, el papa Leo subrayó que, para los cristianos, los libros son también una oportunidad para proclamar a Cristo. «Sabemos bien cómo la lectura de la biografía de un santo o de una reflexión espiritual bien presentada puede conmover el corazón», dijo. También reflexionó sobre las representaciones artísticas que vinculan a los santos con los textos sagrados.
«La Virgen María», señaló, «suele representarse, en escenas de la Anunciación, absorta en la lectura de las Sagradas Escrituras. A San Antonio de Padua se le retrata sosteniendo el Libro de los Evangelios abierto, sobre el que se encuentra el Niño Jesús. A San Agustín se le muestra a menudo sentado ante un escritorio frente a un gran libro y, a veces, sosteniendo un corazón en la mano: la verdad y la caridad».
Retomando estas imágenes populares, el Papa dijo: «En la escuela de María y de los santos, alimentémonos de la Palabra de Dios, para que moldee nuestra forma de pensar y de actuar».




















