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Viernes, 15 Abril 2022 06:40

Celebrando En Familia - El Domingo De Pascua

Un sepulcro vacío 
La vida ha cambiado para siempre Es presencia duradera
(Juan 20:1-9)

Cuando una persona muere, una de las cosas que sentimos es su ausencia. La habitación y los lugares donde se sentaba, cuando vivía entre nosotros, están vacías y nuestros corazones se entristecen.

Para nosotros no es una dificultad compartir la sensación de desconcierto y vacío que sintió María Magdalena cuando llegó al sepulcro.

Esta es una Pascua, como nunca antes, la habíamos tenido. Sin nuestras celebraciones habituales, junto a la familia y los amigos, podemos sentir realmente un vacío.

Pero, si leyéramos los versículos subsiguientes del Evangelio de Juan, que acabamos de escuchar, nos encontraríamos con una historia rebosante de alegría, María se encuentra con Jesús, el resucitado. Cuando ella escucha su nombre ‘María’, lo reconoce y su tristeza, su vacío, dan paso a la alegría del encuentro con Jesús.

Es una historia de transformación, cómo pueden cambiar las cosas cuando realmente nos encontramos con Jesús, el resucitado.
En cierto modo, todos estamos atrapados en nuestros sepulcros, especialmente en estos momentos, que contienen a nuestros seres queridos, nuestras experiencias de dolor, nuestros miedos y ansiedades.

Necesitamos la presencia porque experimentamos la ausencia de estar separados de nuestros seres amados y amigos.

La práctica de la presencia de Dios nos puede ayudar, recordando que estamos en su presencia, podemos hablar con él como se hablan los amigos. Dios está en medio de nosotros, no importa lo que estemos viviendo, él está presente. Dios es nuestro constante compañero.

Si experimentamos profundamente la presencia de Dios en nuestras vidas, que no solo está a nuestro lado, sino que está dentro nosotros. Entonces, los temores, las ansiedades, los dolores comenzarán a desaparecer. Y, donde había ausencia, ahora hay una presencia serena, amorosa, sanadora y nuestros sepulcros comenzaran a vaciarse dando paso a la alegría.

Con la resurrección la muerte da paso a la vida, lo imposible se convierte en posible, la ausencia se transforma en presencia.

¡Que todos vosotros sepulcros estén vacios!

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