De los Archivos y Biblioteca General de la Orden Carmelita
En nuestro archivo conservamos la correspondencia entre el padre Luigi Laghi, que fue prior general de los carmelitas entre 1742 y 1756, y el subprior de la Traspontina de Roma, el padre Avertano Bevilacqua. De esta correspondencia se obtiene información valiosa y divertida sobre recetas culinarias y medicinales en boga en el siglo XVIII, por las que Laghi sentía especial pasión.
En una de las cartas, fechada el 12 de febrero de 1758, Laghi escribe desde el convento de Forlì, en la provincia de Romaña-Marcas, y le pide a Bevilacqua que le envíe una cesta con ochenta o cien libras (es decir, 35-45 kg) de macarrones, de los que se comen habitualmente en el convento de la Traspontina, pero que sean «¡verdaderamente de Nápoles, y no de Roma!». [AGOC, II Roma (Tr.) 118.1.1., fasc. Bevilacqua, Correspondencia recibida 1958].
En aquella época, el término «maccheroni» se utilizaba para definir genéricamente la pasta seca de trigo duro, sin referencia a un formato específico (espaguetis, fideos, pasta corta, pasta hueca, etc.). Este producto, que se convirtió en típico de la cocina mediterránea, tuvo un gran éxito en la Nápoles de los Borbones y desde la capital parthenopea se exportaba a toda la Italia preunitaria. A los propios napolitanos se les llamaba «mangiamaccheroni» (comedores de macarrones), apelativo que luego se extendió como estereotipo a los italianos emigrados al extranjero. En el siglo XVIII, las calles de Nápoles estaban repletas de trattorias y vendedores ambulantes de pasta con tomate, que también se consumía en la calle, como comida para llevar, y los productores locales se reunían en una corporación específica de «vermicellari» para proteger sus intereses económicos.
La petición del padre Laghi refleja sin duda la glotonería del exgeneral, ya famoso por su pasión por el chocolate, pero también da testimonio de la primacía de Nápoles en la producción de pasta seca, sobre todo en términos de calidad.
El documento se conserva en la sección «S. Maria in Traspontina» de la AGOC y ha sido inventariado en el volumen Santa Maria in Traspontina. La vita di una comunità carmelitana attraverso le carte d’archivio. Inventario del fondo, a cargo de Jacopo De Santis, Roma, Edizioni Carmelitane (Collana Subsidia Archivi Carmelitarum), 2023.
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