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O.Carm

O.Carm

 

Señor, ¿a quien iremos?
(Juan 6,60-69)

La fe en Dios que proclama el pueblo en la primera lectura del libro de Josué tiene eco en la profesión fe en Jesús que realiza Pedro en el Evangelio. Josué dice: Es hora de decidir, ¿Quién será vuestro Dios? El pueblo responde: Recordamos lo que Dios ha hecho por nosotros. No tenemos intención de abandonar al Señor nuestro Dios, a diferencia de algunos de los seguidores de Jesús en el Evangelio.

Nuestro viaje por los pasajes del "Pan de Vida" del capítulo 6 del Evangelio de San Juan llega hoy a su fin.

A lo largo de los últimos cuatro domingos, San Juan nos ha mostrado come Jesús es la Palabra viva de Dios que nos nutre y fortalece en nuestro camino; el pan vivo que se entrega (carne y sangre) para la vida del mundo; y el pan de la fe (en la lectura de hoy). Los que comparten el pan de la fe son los que han elegido creer en Jesús y seguirlo.

Sólo aceptando la vida de Jesús se puede entrar en la vida de Dios. Nos alimentamos de Jesús para que forme parte de nosotros y su vida siga creciendo en nosotros y nuestra vida quede atrapada en la suya. Esa vida nos atrae a la comunión con la vida de Dios. Nos convertimos en partícipes de esa vida, cuya conciencia se nutre y fortalece mientras comemos y bebemos.

Sólo aceptando la vida de Jesús se puede entrar en la vida de Dios. Nos alimentamos de Jesús para que forme parte de nosotros y su vida siga creciendo en nosotros y nuestra vida quede atrapada en la suya. Esa vida nos atrae a la comunión con la vida de Dios. Nos convertimos en partícipes de esa vida, cuya conciencia se nutre y fortalece mientras comemos y bebemos.

Juan nos quiere llevar a reflexionar como Jesús sigue presente y es fuente de fe y alimento en la vida de la comunidad cristiana después de la resurrección. La "presencia real" de Jesús está en la comunidad. Esa presencia es percibida por la fe y recibida como Palabra viva, comida y bebida, alimentando a los discípulos en su camino para ser la "presencia real" de Jesús en el mundo, el signo eterno del amor de Dios por todos. 

En la Eucaristía nos reunimos en comunión unos con otros, con Jesús como la Palabra, con Jesús como el Pan y el Vino. Hacemos de forma sacramental lo que Jesús hace de forma real en nosotros. La Eucaristía nos enseña a vivir como discípulos cristianos y a estar en comunión con Dios y con los demás a través de nuestra comunión con Jesús.

Lo que comemos y bebemos físicamente se convierte en nosotros. Los alimentos cambian y transforman las células, la sangre, los músculos, los tejidos y los órganos. El propósito de la vida cristiana es que nos convirtamos en Cristo. Tener fe, ser alimentados por él nos cambia y transforma en su cuerpo y sangre para la vida del mundo. Nos convertimos en la presencia real de Jesús en el mundo de hoy.

Conexiones con la Eucaristía

Las palabras de los Evangelios de estos cinco domingos son paralelas a nuestra experiencia de celebrar la Eucaristía. En la misa hay tres "santas comuniones", no una. Está la comunión de los creyentes, cuando el pueblo de Cristo se reúne para celebrar la Eucaristía; la comunión de la Palabra cuando escuchamos juntos las Escrituras; y la comunión del Pan y del Vino cuando comemos y bebemos juntos. Estas comuniones son sagradas porque, a través de Cristo se realiza la comunión entre Dios y los seres humanos; y al mismo tiempo, Dios actúa alimentando, curando, redimiendo y formando el rostro de su Hijo en nosotros, para que seamos la presencia viva de Cristo en el mundo de hoy. Al alimentarnos de Cristo en la Palabra y los Sacramentos, también estamos llamados a alimentarnos y fortalecernos mutuamente en nuestro camino hacia Dios.

Comunión con Jesús y entre nosotros
(Juan 6:51-58)

La primera lectura de este fin de semana cuenta cómo la Sabiduría ha construido una casa y ha invitado a los insensatos (los que aún no son sabios) a darse un festín con el alimento de su enseñanza.

Los que comen el pan y beben el vino de la Sabiduría perciben la acción salvadora de Dios y comprenden la vida a la que están llamados como pueblo de Dios.

Esta primera lectura nos introduce en la escucha de las palabras del Evangelio. Jesús es la sabiduría viva de Dios. Como la Sabiduría de la primera lectura, Jesús también nos invita a alimentarnos de él para que también nosotros lleguemos a ser sabios en los caminos de Dios, percibamos la acción salvífica de Dios en él, nos convirtamos en el pueblo de Dios y tengamos vida, no sólo ahora, sino para siempre.

En el Evangelio, continúa el diálogo entre Jesús y la gente. Esta vez discuten sobre cómo es posible que Jesús les dé a comer su carne. Jesús insiste en que si no la comen no tendrán vida en ellos y no tendrán vida eterna.

Subrayar el mensaje hablando de que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida conecta inmediatamente esta enseñanza de Jesús con la celebración eucarística. Es muy posible que los cristianos de la época de Juan utilizaran algunos de estos versículos durante su liturgia. Pero esta lectura no trata sólo de la celebración eucarística, sino también de lo que simboliza esa celebración: la vida misma de Dios hecha presente y visible en la persona de Jesús y recibida en los signos sacramentales del Pan y el Vino. Es la celebración de la comunión con Jesús y con el Padre. Siguiendo la enseñanza de Jesús, es también una celebración de estar en comunión unos con otros.

La relación íntima (estar en comunión) con Jesús, el "pan de vida", es la forma en que Jesús alimenta a su pueblo con su propio ser, su propia carne y sangre, todo lo que Él es. El alimento sostiene y apoya la vida y el crecimiento. Comer a Jesús es participar en la comunión de vida que comparte con el Padre y alimentarse de la vida misma de Dios. Así es como nos mantenemos y crecemos en nuestra relación con Dios. La vida eterna forma parte de compartir la vida de Dios.

El pan vivo que alimenta la vida
(Juan 6:41-51)

Al final del Evangelio de la semana pasada, Jesús dijo: Yo soy el pan de vida, los que vienen a mí nunca tendrán hambre; los que creen en mí nunca tendrán sed. En otras palabras, Jesús nos alimenta con el pan vivo de la Palabra de Dios, que es él mismo. Pero esta palabra sólo puede ser recibida por aquellos que creen, es decir, que están en relación con Jesús. El primer paso es reconocer de dónde viene Jesús (Dios).

Vemos al inicio del Evangelio de esta semana un gran ejemplo de incredulidad: las autoridades judías rechazan a Jesús porque saben de dónde viene y, por tanto, no puede ser ‘del cielo’. Una vez más son incapaces de leer el rostro de Dios en Jesús. Creen saber exactamente quién es Jesús: ‘conocemos a su padre y a su madre’. Y su atención sigue fijada en el pan que han comido, no en la persona que se lo ha dado.

Jesús les dice que dejen de quejarse e insiste en que sólo los atraídos por Dios pueden creer en él. Jesús insiste en que Dios atrae a las personas a creer en Él. Sólo Dios puede enseñar a quien oye y cree en la Palabra de Jesús. Por consiguiente, los que creen en Él tienen vida eterna

Jesús insiste nuevamente que Él es el Pan de Vida. Refiriéndose a su anterior conversación con la multitud (en el Evangelio de la semana pasada), Jesús dice que los que comieron el maná en el desierto están muertos; y los que coman el pan de vida que Él ofrece vivirán. La vida proviene de la relación (de la comunión) con Jesús. 

El Evangelio concluye con la afirmación de Jesús, una vez más, de que Él es el pan vivo que ha bajado del cielo. Los que coman este pan vivirán para siempre. El pan que Jesús dará es su propia carne que será ofrecida en el altar de la cruz por la vida del mundo y entregada en signo profético en la Última Cena.

Si entramos en comunión con Jesús podemos convertirnos en el pan vivo a través del cual Dios sigue alimentando a su pueblo con sabiduría, compasión, esperanza, perdón y amor.

Viernes, 02 Agosto 2024 09:52

S. Teresa Margarita Redi (OCD), Virgen

1 de septiembre Memoria libre

Nace en Arezzo el 1 de septiembre de 1747 de la noble familia Redi. En 1764 entró en el monasterio de las Carmelitas descalzas de Florencia, cambiando su nombre de bautismo, Ana María, por el de Teresa Margarita del Sdo. Corazón de Jesús.

Ahondó su vida espiritual y religiosa en la piedad eucarística y mariana, y en la devoción al Sdo. Corazón entendida como un "entregar amor por amor". Llevó una vida humilde y escondida en el amor y en la inmolación de sí misma, y dedicada al servicio primoroso y constante hacia las hermanas. Murió, truncada por una peritonitis, el 7 de marzo de 1770. Beatificada en 1929, fue canonizada por Pío XI el 13 de marzo de 1934.

Viernes, 02 Agosto 2024 09:45

Beato Jaime Retouret, Sacerdote y Mártir

26 de agosto Memoria libre

Nació el 15 de septiembre de 1746 de una familia de comerciantes. Fue un joven serio, amante de los libros y de grandes dotes. A los 15 años, fue acogido en el convento carmelita de su ciudad natal. Después de su ordenación sacerdotal, su carácter, ardiente y serio, atrajo la admiración de muchos fieles, especialmente por medio de su predicación. Pero, muchas veces se vió obligado a interrumpir todas sus ocupaciones, sobretodo por causa de su salud enfermiza que lo atormentó por toda la vida.

La Revolución Francesa no respetó su vida. Como la mayor parte del clero, el P. Jacques rehusó hacer juramento para apoyar una ley civil aprobada unilateralmente, la cual decretaba las elecciones de los obispos y de los párrocos directamente del pueblo y sucesivamente aprobadas por el Obispo y por el Papa. Además de esta imputación, el P.Jacques fue acusado de formar parte de los grupos de emigrados políticos que habían invadido el país contra los revolucionarios. Fue arrestado y condenado, junto con otros muchos sacerdotes y religiosos, al exilio de la Guinea Francesa en América del Sur. Fue deportado a Rochefort y separado a una nave de prisioneros. Mientras tanto sucedió que los ingleses bloquearon la costa francesa y, por consiguiente, también la salida de la nave.Las condiciones de los prisioneros sobre la nave eran inimaginables: hacinamiento, hambre, enfermedades, frío y calor, olores insoportables, persecuciones.

El P. Jacques Retouret murió en Madame Isle, algunas leguas lejos de Rochelle, el 26 de agosto de 1794 a la edad de 48 años. Fue beatificado, junto con otros 63 sacerdotes y religiosos mártires por la fe, el 1 de octubre de 1995 por Juan Pablo II.

25 de agosto Memoria libre

María Baouardy nació en Abellin en Galilea el 5 de enero de 1846, de padres muy pobres pero honrados y piadosos cristianos greco-católicos. Habiendo quedado huérfana de padres a sólo tres años de edad, fue confiada junto con su hermano Pablo a un tío paterno,  que se trasladó a Alejandría de Egipto algunos años después. No recibió ninguna instrucción escolar: era analfabeta. A los trece años, por el deseo de pertenecer sólo a Dios, rechaza con fortaleza el matrimonio, que según la costumbre oriental, le había preparado su tío. 

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Viernes, 02 Agosto 2024 08:59

B. Angelo Agustín Mazzinghi, Sacerdote

17 de agosto Memoria libre

Ángel Mazzinghi Nació en Florencia, o sus cercanías, en fecha desconocida, pero ciertamente antes de 1386.

Recibido en la Orden en 1413, fue el primer hijo de la reforma de santa María de las Selvas.

Allí en los años 1419-30 y 1437, y después en Florencia en los años 1435-37 ejerció el oficio de prior. Lector en teología, se distinguió en la predicación de la Palabra de Dios.

Murió en Florencia en 1438. Su culto, ya practicado en algunos lugares, fue confirmado en 1761.

Viernes, 02 Agosto 2024 08:41

Beato Isidoro Bakanja, Mártir

12 de agosto Memoria libre

Nacido entre el 1880 y el 1890 en Bokendela (Zaire), en la tribu de los Boangi.

Desde pequeño, para vivir tuvo que trabajar como albañil o en los campos. Se convirtió al cristianismo en 1906.

Mientras trabaja en las dependencias de los colonizadores en una plantación de Ikili, le fue prohibido por sus patrones la cristianización de sus compañeros de trabajo. El 22 de Abril de 1909 el superintendente de la factoría, después de haberle arrancado el escapulario del Carmen, que Isidoro llevaba como expresión de su fe cristiana, lo hizo azotar hasta sangrar.

Como consecuencia de las heridas de este castigo sufrido por su fe, soportado pacientemente, perdonando a su agresor, murió el 15 de agosto del mismo año.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 24 de abril de 1994.

Viernes, 02 Agosto 2024 08:20

S. Teresa Benedicta de la Cruz (OCD)

9 de agosto Memoria obligatoria (Fiesta en las provincias de Europa: Patrona de Europa)

Edith Stein nace en Breslau el 12 de octubre de 1891 de padres hebreos alemanes y después del bachillerato se inscribió en la facultad de filosofía de su ciudad.

Leyendo por casualidad la autobiografía de Santa Teresa de Ávila, sintió la llamada de Dios a la fe católica, que abrazó haciéndose bautizar el 1 de enero de 1922. En aquel mismo día recibió la Comunión y el 2 del siguiente mes de febrero la Confirmación. Su radical conversión suscitó en ella también el deseo de la vida claustral; pero debió esperar a responder a esta llamada hasta 1933. Cuando en el año de 1933 se le quitó el permiso de enseñar por medio de las leyes antisemitas, entró el 14 de octubre de 1933 en el Carmelo de Colonia, tomando el nombre de Teresa Benita de la Cruz.

El 31 de diciembre de 1938 fue trasladada al Carmelo de Echt, a causa de la fuerte persecución nazista contra los judíos.

También Sor Teresa con su hermana Rosa, que se había convertido también al catolicismo, fue llevada a Amersfoort el 2 de agosto de 1942. El 3 de agosto fue trasladada a Westerbork. El 7 de agosto, junto con su hermana Rosa y otros deportados, encerrada en un vagón de tren, fue llevada al campo de exterminio de Auschwitz, en un viaje de dos días.

Sor Teresa Benita de la Cruz fue martirizada en la cámara de gas el mismo día de la llegada al campo de Auschwitz, o sea, el domingo 9 de agosto de 1942 y después quemada en uno de los hornos crematorios. Fue beatificada el 1 de mayo de 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por Juan Pablo II. En el 2 de octubre de 1999 el mismo Papa proclamó Santa Benita de la Cruz compatrona de Europa.

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Viernes, 02 Agosto 2024 08:08

S. Alberto de Trápani, Sacerdote

7 agosto Fiesta

Nació en Trápani (Sicilia) en el siglo XIII. Se distinguió por la dedicación a la predicación mendicante y por la fama de sus milagros. En los años 1280 y 1289 estaba en Trápani, y poco después en Mesina. En el año 1296 gobernaba la Provincia carmelita de Sicilia como Provincial. Célebre por su amor apasionado a la pureza y a la oración. Murió en Mesina probablemente en 1307. 

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